lunes, 27 de junio de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 173, MUERTE EN LA FRONTERA

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Lunes 27 junio 2022
Los hay que nacen sufriendo y mueren de modo inhumano.

Hoy había pensado subir al blog otra noticia del trabajo que un compañero javeriano está haciendo en el tema de la salvaguardia de la cultura y de las tradiciones de los pueblos del norte de Camerún, pero debido a lo ocurrido el viernes 24 en la valla de Melilla creo que es necesario divulgar este hecho tan triste. Ese día hacia las 8h30 de la mañana se presentaron delante de una de las puertas de acceso a Melilla, en el lado de la frontera marroquí cerca de Nador, un número muy grande de personas subsaharianas con la intención de forzar la puerta para poder entrar en Melilla, la policía y miembros de seguridad de Marruecos reaccionaron con mucha violencia causando pánico y produciendo, una pequeña avalancha humana. Creo que es obligación por mi parte de dar a conocer esta tristísima noticia que algunos medios de comunicación han pasado rápidamente pero de la que creo que muchos ni siquiera están al corriente. Como veréis hay imágenes terribles en donde parece mentira que en pleno 2022 se trate a las personas muchísimo peor que se trata a los animales. La Confer (confederación de religiosos de España) hablaba hoy de 37 fallecidos y de otros tantos heridos, más o menos graves, pues las autoridades marroquís no informan de lo ocurrido. Por las imágenes y los testigos presenciales la policía actuó con mucha violencia, con porras y gases lacrimógenos para dispersar e intentar disuadir a los emigrantes subsaharianos. Parece ser que estos últimos llevaban palos y piedras pero estamos de acuerdo que eso no justifica la violencia desmedida con la que la policía actuó.

La Confer y muchos colectivos han denunciado estos graves sucesos y esta violencia desmedida hacia esas personas que tienen como delito el buscar un futuro mejor y un lugar en paz en donde poder vivir y ganarse su vida en libertad. Muy pocas, veces cuando estamos ante estas situaciones, nos preguntamos por qué tantas personas fuertes, jóvenes, con todo el futuro delante de ellos han elegido el camino de la emigración pasando por el calvario del desierto, y de la espera penosa a veces durante años, escondidos como ratas en los montes que están en frente de Melilla y de Ceuta. ¿Qué les ha llevado a dejar sus pueblos, sus familias, sus países y a aceptar tanto sufrimiento? La respuesta es sabida por todos: la pobreza, las guerras, las persecuciones, la hambruna, la falta de derechos humanos en esos países, el paro, la ausencia de perspectivas de futuro… y el caso que vienen de países riquísimos en materias primas y en recursos materiales, pero con riquezas que son saqueadas y expoliadas por empresas y gobiernos extranjeros.

Sabemos que el tema de la emigración es un tema con muchos rostros y que se puede tratar desde muchas perspectivas, ante el que podemos tener  diversas opiniones y puntos de vista. Pero no podemos criminalizar a estas personas, ni creer son delincuentes y una amenaza para nosotros y para nuestra sociedad. Además creo que ningún ser humano merece recibir un trato inhumano y violento como el que estas personas han recibido, y ante el que muchos han sucumbido. Es curioso escuchar a uno de nuestros principales políticos que estos días alababa “el extraordinario trabajo que están haciendo el gobierno marroquí en coordinación con las fuerzas y el cuerpo de seguridad del estado de España”.

Te invito a leer la reflexión de Santiago Agrelo, obispo emérito de Tánger:
“No preguntes cuántos son los que murieron, tampoco cuántos han sido los heridos. Centenares, dicen. Cien arriba, cien abajo, ¿a quién importa?
No preguntes cómo murieron. No preguntes si esas muertes fueron evitables. No preguntes por responsabilidades en ese crimen contra unos jóvenes africanos sin derechos y sin pan.

No preguntes.
La culpa es de los muertos. Los violentos son los muertos. Los responsables son los muertos. Las autoridades de los pueblos sólo pueden felicitarse de haber conseguido que los violentos estén muertos, que los sin derechos estén muertos, que los sin pan estén muertos.
Y se felicitan, y se aplauden, y se animan a continuar matando a jóvenes africanos sin derechos y sin pan.
Y el periodismo calla: no denuncia; ni siquiera informa.
Y la conciencia calla: como si Alá bendijese a quienes matan pobres; como si a Dios no importasen los pobres que asesinamos; como si los dueños del poder que nos oprime fuesen también los dueños de nuestros derechos, de nuestro pan, de nuestras vidas.
Yo no puedo decir que los responsables de esas muertes son los Gobiernos de España y Marruecos; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos tienen las manos manchadas de sangre; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos llenan de víctimas un frío, cruel, prolongado e inicuo corredor de la muerte. No lo puedo decir, pero lo puedo pensar, y es lo que pienso.
Adoradores del dinero a un lado y otro de la frontera. Adoradores del poder a un lado y otro de la frontera. Adoradores de la mentira a un lado y otro de la frontera. Violadores de pobres a un lado y otro de la frontera. Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a Jesús. A un lado y otro de la frontera Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a ese “Dios para Dios”, que son los pobres".

En las noticias de esta mañana decían que los cuerpos de estas víctimas iban a enterrarlos hoy en una fosa común después de haberlos dejado durante este fin de semana amontonados, sin ningún cuidado ni respeto. Por eso es triste el ver cuantas son las personas que nacen sufriendo y mueren de modo inhumano.

 

 

 

 

 

lunes, 20 de junio de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 172, DIA DEL CORPUS, DIA DE LA CARIDAD


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Lunes 20 de junio 2022
Somos lo que damos, somos amor.

Ayer domingo celebramos la fiesta del Corpus Christi, que quiere decir el Cuerpo de Jesús. Antes se celebraba en jueves y por eso hemos oído de la boca de nuestras madres o abuelas el refrán: “hay tres jueves en el año que brillan más que el sol; jueves santo, corpus Christi y el día de la Ascensión”. En la mayoría de nuestros pueblos y ciudades se ha pasado la fiesta a domingo, aunque algunos siguen con esa tradición. El jueves estuve en un pueblo cercano, Archena, y me quedé maravillado de las alfombras de sal de colores que habían hecho en muchas calles del pueblo por donde, por la tarde iba a pasar la procesión con el santísimo o la comunión que se lleva en la custodia. Podréis ver las fotos de esas alfombras que he subido.

Es un regalo inmenso, el que tenemos los cristianos de poder recibir el cuerpo de Jesús en la comunión. Los hay que logran entender, que no van más allá del trozo de pan que nuestros ojos ven. Sé que hace falta la fe y quizás no es este el momento de hacer una gran discusión. Lo que quería hoy es hacer comprender que el cuerpo de Jesús está presente en la comunión que recibimos en cada misa, y en la comunión que ayer paseamos por muchos de nuestros pueblos o ciudades a través de la custodia en donde se lleva esta comunión o este Cuerpo de Cristo. Pero ayer Caritas nos recordaba que el cuerpo de Cristo está también presente en el cuerpo de tantas y tantas personas que encontramos en nuestro camino.

Somos lo que damos, somos amor; es el lema que este año Caritas ha elegido para animar este día de la caridad en todas nuestras iglesias, calles y pueblos, y me parece muy acertado. He querido escoger algunos párrafos de la carta que nos han enviado porque me parecen muy interesantes y actuales.

“El amor recibido, el que damos, y el que somos, es lo que celebramos en esta gran fiesta de Cáritas, el Día de la Caridad, fiesta del Corpus Christi. Una celebración que para los cristianos toma cuerpo y forma en el pan y en el vino, en la entrega que hace de su vida Jesús para salvarnos de una vida abocada a la muerte y al vacío, para liberarnos de lo que nos hacer vivir sin esperanza y sin horizonte.
Celebramos que el AMOR es lo único que da sentido a nuestra existencia humana. Celebramos que el amor es el motor que nos hace evolucionar y avanzar, descubrir y proyectar el bien común para esta Humanidad a la que estamos vinculados a través de esta Tierra.

Seguimos transitando tiempos desolados, marcados por una profunda crisis que nos hace aferrarnos al presente, a lo inmediato, porque la incertidumbre se ha instalado en nuestra forma de vivir y poco nos deja ver del futuro. La pandemia ha dejado consecuencias graves en los más débiles de nuestra sociedad. A ello se suma la gravedad de la guerra en Ucrania y los tres millones de personas que han tenido que huir del país. Pero no podemos olvidar la realidad de miles de personas que siguen huyendo de otros conflictos, de la persecución y la pobreza, de los efectos de las catástrofes climáticas cerca y lejos de nuestra tierra. Son una cantidad ingente de personas en todo el mundo las que viven desplazadas de sus hogares en una peregrinación continua en busca de paz, de oportunidad, de futuro.

Vivimos una creciente inestabilidad global que nos recuerda que somos frágiles y vulnerables, pero también somos capaces de una solidaridad y una generosidad que convierte nuestros gestos sencillos y concretos, en vida para otros.

Queremos poner en valor el amor por los demás como propuesta de vida: un amor concreto y social, un amor comprometido con todo lo que nos importa. Se trata de vivir y reflejar un amor que da la vida a otros, que se comparte en fraternidad y que es fiel. Somos testigos de que este amor mueve los corazones de muchas personas que quieren ayudar, colaborar, participar en un proyecto de sociedad nueva que se construye menos desde el individualismo y más desde un nosotros compartido.

Los cristianos y cristianas estamos llamados a vivir en coherencia con este amor y a reflejarlo en el día a día, en nuestras acciones y decisiones, en un estilo de vida más sencillo y austero, en una forma de ser que lleva a hacerse pan para otros, a tejer red y relaciones con otros diferentes, a contagiar alegría, esperanza.

Ser del grupo de seguidores de Jesús nos compromete a compartir la mejor versión de nosotros mismos, y a enredarnos e implicarnos en la vida de los otros. Es un compromiso que pone en juego nuestra forma de mirar, de pensar y de sentir. Vivir de forma comprometida significa vincularse, no pasar de largo ni mirar para otro lado.

 La solidaridad es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales” (Papa Francisco Fratelli Tutti nº 116).

Un modo muy bonito de terminar esta fiesta del Corpus, de honrar y venerar el cuerpo de Jesús en la comunión, en la hostia sagrada, pero también en todo hombre y mujer que es rostro suyo. Por eso te invito a MIRAR CON TERNURA, a ESCUCHAR CON PACIENCIA,  a  CUIDAR LA FRAGILIDAD, a COMPARTIR CON GENEROSIDAD y a DENUNCIAR LA INCOHERENCIA QUE GENERA INJUSTICIA.
y para acabar te invito a escuchar esta hermosa canción de  Luis Guitarra, Alfredo Fraile y Migueli, pinchando en este enlace  
de aquí abajo:


Si, somos voz, somos canto de una nueva humanidad
Somos grito de justicia, somos promesa de paz
Y denuncia de este mundo desigual.
Si, somos luz, somos foco que se centra en los demás
Somos fuego compartido que ilumina la verdad
Que nos hace comprender la realidad.
Somos parte de la vida, somos parte de la fe
Somos redes que se lanzan para llenar de esperanza al hombre y a la mujer
Somos sueños de futuro
Somos ganas de ayudar
Somos redes que reúnen, que se suman, que construyen
Somos solidaridad.
Si somos más, somos más que unos ingenuos, mucho más
Somos manos que transforman, somos pies que al caminar
Van abriendo puertas a la libertad.
Somos parte de tu vida, somos parte de tu fe
Somos redes que se lanzan para llenar de esperanza al hombre y a la mujer.
Somos sueños de futuro
Somos ganas de ayudar
Somos redes que reúnen, que se suman, que construyen
Somos solidaridad
 


lunes, 13 de junio de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 171 REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO (RDC)




El próximo mes de julio el papa Francisco había programado una visita a la Republica Democrática del Congo (RDC). En el ángelus del domingo pasado anunció que había suspendido el viaje a causa de un problema con su rodilla. Hace 10 días el amigo periodista Ángel Expósito, junto con su equipo fueron a Kinshasa, la capital del Congo, y estuvieron acompañados en ese viaje por la misionera amiga Ana Gutiérrez. Cómo me imagino que muchos de vosotros no habéis seguido estas crónicas he querido colgarlas en mi blog para que podáis escucharlas, verlas y descubrir este mundo que muchos no imaginarían.
















lunes, 6 de junio de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 170 VIDEO DEL PAPA DE JUNIO: POR LAS FAMILIAS

La familia es el lugar donde aprendemos a convivir, convivir con los más jóvenes y con los más mayores.
Y al estar unidos, jóvenes, ancianos, mayores, niños, al estar unidos en las diferencias, evangelizamos con nuestro ejemplo de vida.
Por supuesto, no existe la familia perfecta. Siempre hay ‘peros’.
Pero no pasa nada. No hay que tenerle miedo a los errores; hay que aprender de ellos para seguir adelante.
No olvidemos que Dios está con nosotros: en la familia, en el barrio, en la ciudad donde habitamos, está con nosotros.
Y él se preocupa por nosotros, permanece con nosotros en todo momento en el vaivén de la barca agitada por el mar: cuando discutimos, cuando sufrimos, cuando estamos alegres, el Señor está ahí y nos acompaña, nos ayuda, nos corrige.
El amor en la familia es un camino personal de santidad para cada uno de nosotros.
Por esto lo elegí como tema para el Encuentro Mundial de las Familias de este mes.
Recemos por las familias cristianas de todo el mundo, por cada una y por todas las familias, para que, con gestos concretos, vivan la gratuidad del amor y la santidad en la vida cotidiana.









martes, 31 de mayo de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 169


Martes 31 de mayo 2022
Nigeria: dos sacerdotes y dos niños secuestrados en Katsina

Estos días de nuevo encontré esta noticia en Vatican News que informaba del secuestro de dos sacerdotes y dos niños que estaban cerca de ellos en una ciudad en el norte de Nigeria. El 25 de mayo, hombres armados no identificados irrumpieron en una parroquia en el norte de Nigeria y secuestraron a cuatro personas: dos sacerdotes y dos niños. La información fue confirmada por la diócesis de Sokoto, que invita a todos los fieles a orar por su liberación.

Según los medios locales, los secuestradores asaltaron la iglesia católica de San Patricio en Katsina, uno de los 36 estados federales de Nigeria, la noche del 25 de mayo. Secuestraron a los padres Stephen Ojapa y Oliver Okpara, así como a otros dos niños cuya identidad se desconoce. La prensa local señala que no hay aún reclamación de la autoría del suceso.

La noticia del secuestro fue confirmada a lo largo de día por el padre Chris Omotosho, director de comunicaciones sociales de la diócesis de Sokoto. “A la medianoche de hoy, 25 de mayo de 2022, hombres armados irrumpieron en la casa sacerdotal de la iglesia católica St. Patrick, Gidan Maikambo, área del gobierno local de Kafur en el estado de Katsina. No hay información sobre su paradero. Rezad por su seguridad y su liberación”, ha señalado el portavoz de la diócesis. Este hecho, lejos de ser un acontecimiento aislado ya que la inseguridad en Nigeria ha crecido por todo el noreste del país en los últimos meses, difundiéndose varias redes terroristas y criminales.

Este secuestro es el último de una serie dirigida a instituciones eclesiásticas, sacerdotes, religiosos y religiosas en Nigeria. En los últimos años, el norte del país se ha enfrentado a problemas de seguridad recurrentes, alimentados por las actividades del grupo extremista islámico Boko Haram, así como por enfrentamientos entre pastores nómadas y agricultores locales.

En los últimos meses, hombres armados no identificados, comúnmente denominados "bandidos", han sido responsables de secuestros, asesinatos y saqueos en pequeños poblados y esto preocupa a las autoridades. Solo en el Estado de Kaduna, en el centro del país, los «bandidos» han asesinado en los tres primeros meses de este año a 360 personas y herido a 258, según un informe presentado la semana pasada por su gobernador. En ese corto espacio de tiempo se perpetraron allí también 1.389 secuestros.

Estas bandas de bandoleros o terroristas suelen irrumpir en motocicletas en los poblados, abren fuego indiscriminado contra la gente, secuestran a algunas personas y se dan a la fuga antes de que las fuerzas del orden puedan reaccionar. Según un informe de la ONG local Global Rights, el año pasado murieron en Nigeria casi 7.000 personas a causa de la violencia de Boko Haram y de los «bandidos» que operan en el norte. De esa cifra, la inmensa mayoría (6.051) eran civiles y el resto (844) agentes de la seguridad del Estado.

A principios de mayo, la diócesis de Kaduna anunció la muerte del padre Joseph Aketeh Bako, quien murió en cautiverio después de ser secuestrado en marzo de 2022 por hombres armados de la Iglesia Católica de St. John, Kudenda (centro del país). Este secuestro se produjo además doce días después de la muerte de Deborah Samuel Yakubu, una joven cristiana lapidada por “blasfemia” en el estado nigeriano de Sokoto, el 13 de mayo, y que había conmocionado profundamente al país.

Por el momento se desconoce el lugar de detención de las cuatro personas, seguimos rezando por esta situación y dando a conocer lo que ocurre en algunos lugares de África pero que no son noticias de nuestros telediarios ni informativos.

 

lunes, 23 de mayo de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 168


Lunes 23 Mayo 2022

“La lapidación todavía existe en el 2022”
            Hace unos días leía esta noticia que me dejó helado y decía lo siguiente: “En Nigeria, una cristiana ha sido lapidada hasta la muerte por haber blasfemado”. Y me sorprendía e indignaba que nadie hubiera hablado de esta noticia, solo en la página web del vaticano, https://www.vaticannews.va/fr.html, es donde la encontré.
Sí, me sorprende e indigna, y más en estos días que tanto hemos oído hablar de la preocupación por la mujer con esas leyes del aborto de adolescentes, y de la baja médica por reglas dolorosas… pero cómo siempre los pobres no son noticia, y lo que ocurre en África no interesa ni siquiera a los que dicen ser los más avanzados y modernos de nuestra sociedad.
Y en pleno siglo XXI la aberración sigue estando presente. La noticia decía que una estudiante cristiana había sido lapidada hasta la muerte por decenas de estudiantes de su escuela, acusándola de blasfemia contra el profeta Mahoma, en el estado de Sokoto, en el noroeste de Nigeria. Tanto el obispo como el sultán musulmán de Sokoto condenaron este crimen y pidieron que se haga justicia, llamando a la población a la calma.
Cuando publicó una nota de voz en el grupo de mensajes de whatsapp de su clase, Deborah Samuel Yakubu, nunca hubiera imaginado que estaba firmando su sentencia de muerte. La joven estudiante cristiana fue lapidada hasta la muerte por decenas de estudiantes de la escuela Shehu Shagari, quienes luego quemaron su cuerpo. Estos trágicos hechos fueron anunciados el jueves 12 de mayo en un comunicado de prensa de la policía del estado de Sokoto donde ocurrió la tragedia.
Según testigos oculares, Deborah Samuel se había quejado de la afluencia de mensajes religiosos en el grupo de Whatsapp de su clase. La estudiante había hecho una nota de voz para recordar a sus compañeros el propósito académico del foro. Parece ser que este comentario suyo fue considerado blasfemo contra el profeta Mahoma y provocó la ira de sus compañeros fanáticos.
    En un vídeo, que circuló el jueves 12 de mayo en las redes sociales,  se veía la espantosa escena de su linchamiento por una multitud enfurecida. Dos sospechosos fueron arrestados, según informó la policía, mientras que las autoridades escolares anunciaron el cierre inmediato de la escuela y enviaron a los estudiantes a casa.
    El obispo de Sokoto, Monseñor Mathew Hassan Kukah, condenó este acto como un “acto inhumano”, y pedían que sus autores fueran llevados ante la justicia y castigados de acuerdo con las leyes del país. Invitaba también  a "todos los cristianos de Sokoto y alrededores a mantener la calma y rezar por el descanso del alma de Deborah", no sin expresar su pésame a los familiares de la víctima. Es cierto que existe una convivencia pacífica entre cristianos y sus vecinos musulmanes en Sokoto desde hace muchos años.
    También el sultán de Sokoto, Muhammadu Sa'ad Abubakar, expresó su consternación por la muerte de esta estudiante. En un comunicado de prensa afirmaba: “el consejo del sultanato condena el incidente en su totalidad y pide a los cuerpos de seguridad llevar ante la justicia a los perpetradores de este injustificable incidente”. También ellos invitaban a “todos a mantener la calma y garantizar la coexistencia pacífica entre todos”.
    Es cierto que en el estado de Sokoto, como en otros once estados del norte de Nigeria, la sharia, ley islámica, se aplica junto a la ley civil; y la ley islámica castiga a los culpables de "blasfemia" con la pena de muerte. Es por eso que los obispos de Nigeria hace ya casi un año presentaron al Comité de Reforma Constitucional del Senado un memorando en el que pedían “acabar con el estatus que disfruta el Islam en la constitución”, lo que contradice el laicismo del Estado, consagrado en los artículos 10 y 38 de la constitución.
    El episcopado había señalado que la creación de los tribunales de la sharia, al igual que las referencias a la ley islámica en la constitución, provocan graves desigualdades en el sistema judicial nigeriano y ponen en peligro las "libertades de pensamiento, conciencia, religión, culto, enseñanza, práctica y observancia de sus creencias”.

Cuando leía esta noticia me venía a la cabeza la escena que ocurrió hace unos 2.000 años en la entrada del templo de Jerusalén en donde Jesús estaba enseñando. El evangelio nos dice: “Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra»Y el evangelio termina con estas palabras que Jesús dirige a la mujer: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”. Creo que si se aplicaran hoy en día muchas cosas cambiarían.
 
Y para acabar unos textos que nos ayudan a reflexionar:
“El amor te hace humano, y esa es su verdadera recompensa. El amor no es un medio para alcanzar un premio. Es el camino y la meta de todos los caminos”. Fray Marcos
“Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez, sin divorciar la cabeza del cuerpo ni la emoción de la razón”. Eduardo Galeano
"Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito llenas de llanto las mejillas. ¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas! ¡Paz hasta el fin del infinito! No otra palabra, no otro acento ni otro temblor entre las manos. ¡Paz solamente! ¡Paz, hermano! Amor y paz como sustento." Rafael Alberti
Tres actitudes de servicio
Imaginemos a un grupo de montañeros que han salido a escalar un pico difícil, y vamos a observarlos unas cuantas horas después de que han comenzado su empresa. Para entonces, es de suponer que el grupo se haya dividido en tres subgrupos.
Los primeros están pesarosos de haber abandonado el refugio. Piensan que la fatiga y los riesgos no guardan proporción con lo que les supondría la satisfacción de haber llegado a la cumbre. Deciden volverse.
Hay otros que no se arrepienten de haber salido. Brilla el sol y el paisaje es maravilloso. ¿Qué necesidad tienen de subir más arriba? Es mucho mejor disfrutar de la montaña desde aquí (en la amena pradera o en lo profundo del bosque). Y así, se recuestan en la hierba o exploran el entorno hasta que llegue la hora de atacar sus provisiones.
Nos quedan los verdaderos montañeros; los que mantienen la mirada fija en las cumbres que han decidido coronar. Son los que continúan hacia adelante. Los cansados, los hedonistas, los entusiastas. Tres tipos humanos. En el fondo de nosotros mismos, llevamos los gérmenes de los tres. Teilhard de Chardin

 

lunes, 16 de mayo de 2022

ECOS DE LA SABANA nº 167 , CARLOS DE FOUCAULD


Al día siguiente de la canonización de Carlos de Foucauld (Hermano Carlos de Jesús), ayer 15 de mayo de 2022, proclamado beato el 13 de noviembre de 2005 por el Papa Benedicto XVI, no podemos dejar de preguntarnos cómo y por qué este hombre se ha convertido en un santo tan atractivo y simpático en el universo de santidad cristiana de nuestro tiempo.

La vida del hermano Carlos de Foucauld fue relativamente breve, sólo 58 años, de los cuales veintiocho de vida mundana e incluso disoluta (1858-1886) y treinta años vividos al seguimiento de su "bien-amado hermano Jesús" (1886-1916), que terminó violentamente, asesinado por bandidos locales el 1 de diciembre de 1916.

Tras la conversión que culminó con el encuentro con el Abbé Huvelin el 28 de octubre de 1886 en el confesionario de la iglesia de San Agustín de París, emprende un singular camino espiritual que le conducirá a una forma de santidad y de vida consagrada sin precedentes.

Intentó varios caminos espirituales, desde la Trapa a la vida solitaria al servicio de un convento en Nazaret y Jerusalén, a la formación sacerdotal a la vida en el desierto norteafricano de Beni Abbés y Tamanrasset, siempre en la búsqueda de una vida que le permitiera revivir la vida humilde, pobre y escondida de Jesús en los años de Nazaret.

Enamorado de Jesús y del misterio de la encarnación, está convencido de que, una vez que uno ha conocido a Jesús, no puede hacer otra cosa si no es imitarlo. Por esta razón el hno. Carlos trata de encarnarse, a su vez, en el ser humano más sencillo y cotidiano, en el trabajo humilde y en la comunión de vida con los demás, llenando su jornada de escucha de la Palabra y de largas adoraciones ante el Santísimo Sacramento. Se acercó así a las personas más sencillas y pobres sin hacer distinciones de raza o religión, modelo de esa fraternidad universal que propuso el Papa Francisco en la encíclica sobre la fraternidad y la amistad social Fratelli Tutti: “Él quiso ser “el hermano universal”. Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire en cada uno de nosotros este ideal» (n. 287).

La vida y muerte del hmno. Carlos se ha convertido en "un parámetro sobre el que medir una nueva manera de ser testigos de Cristo y de su Evangelio y una nueva manera de ser "mártires"" (Hermano Michael-Davide, Charles de Foucauld, San Paolo 2016, p. 151).

No es posible presentar aquí el recorrido humano y espiritual de Carlos de Foucauld quien, partiendo de una educación religiosa y burguesa y del rechazo de la misma en el momento de la adolescencia, pasando por la vida militar, vive una crisis existencial que lo lleva a redescubrir sus raíces cristianas. De allí nació la vida ascética y mística del hmno. Carlos di Jesú, un monje atípico que vive en el desierto, entre no cristianos, siguiendo un proyecto de vida que aún fascina a quienes lo conocen.

Aquí podemos mostrar sólo algunos de los aspectos más significativos de su espiritualidad en los que también nosotros podemos inspirarnos para vivir la palabra de Jesús: "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestra vida". (Mt 11,29), tres actitudes muy actuales en este momento de la historia del mundo y de la Iglesia, en particular de la misión ad gentes.

UN HOMBRE ENAMORADO DE JESÚS Y DEL EVANGELIO

A partir del 28 de octubre de 1886, Carlos de Foucauld se siente como Pablo (Flp 3,12) cautivado por Jesús y comprende que ya no puede hacer otra cosa que vivir para Dios. Su vida se convierte entonces en una continua adoración de su Misterio.

Enamorado de Dios y, en concreto, de Jesús, el Dios que se hizo hombre, Carlos se dedicará con todo su ser al conocimiento y a la imitación de su "bien-amado Hermano y Señor Jesús".

Pasa largas horas en adoración delante del Santísimo Sacramento, lee el Evangelio, lo medita, lo transcribe y, sobre todo, se esfuerza por vivirlo. Desea crecer en el conocimiento de Jesús para amarlo, imitarlo, obedecerlo, dejándose encontrar y tocar por Jesús en la certeza de poder ver y tocar en él la "Palabra de vida" (1 Jn 1,1). De hecho, escribió a su amigo Gabriel Tourdes: "Aquí está el secreto de mi vida: perdí el corazón por este Jesús de Nazaret crucificado hace 1900 años y me paso la vida tratando de imitarlo tanto como mi debilidad puede" ( 7 de marzo de 1902).

El estilo de vida, de oración y de adoración, es una elección personal del hmno. Carlos, que sin embargo no le impide -al contrario- lo lleva a penetrar profundamente en el corazón, la cultura y la historia del pueblo entre el cual, como la Palabra de Dios, ha puesto su morada (cf. Jn 1,14). . . No sólo por un interés etnográfico, sino para poder conocer la riqueza de los dones de Dios derramados como preparación evangélica.

La adoración del misterio de Jesús y el amor al pueblo se convierten en el contenido de su oración y contemplación.

Leer hoy sus meditaciones sobre el Evangelio, fruto de largas horas de oración y adoración ante el Santísimo Sacramento en el silencio de la ermita, es una experiencia fascinante y entrañable. Son palabras sencillas pero profundas que invitan a rehacer un camino personal de acercamiento a la Sagrada Escritura para hacer de la Palabra de Dios el alimento de la propia vida espiritual y el criterio de las opciones de vida y misión de todo discípulo hoy. ¿No invita el Papa Francisco a nuestra Iglesia a volver al Evangelio?

COMO EN NAZARET: ENCONTRAR A DIOS EN LA VIDA OCULTA Y COTIDIANA.

Un segundo rasgo característico del hmno. Carlos de Jesús es  vivir la vida de Nazaret. Elige vivir en el desierto entre los pobres al servicio de una pequeña tribu nómada: los tuareg. Lo hace para parecerse a Jesús que vivió los primeros treinta años de su vida en el oscuro pueblo de Nazaret, trabajando como carpintero para ganarse el pan de cada día.

La vida del hmno. Carlos, como la de Jesús, normal en su cotidianidad, está hecha de cosas sencillas, de acogida de los que encuentra, de trabajo hecho con esmero y precisión, de relaciones fraternas con los vecinos en la escucha, en la ayuda y en el compartir la vida. Una vida pobre, sencilla, corriente, que no le aleja de la de sus tuareg.

Pero fr. Carlos está convencido de que esta, como la vivida por Jesús en sus treinta años en Nazaret, es una vida que, vivida ante Dios, tiene un valor salvador como los tres años de vida pública.

Esta intuición suya también nos ayuda a nosotros, cristianos de hoy, a redescubrir el valor oculto entre los pliegues de la vida cotidiana y las relaciones normales de la vida cotidiana, a pesar de que con demasiada frecuencia consideramos válida sólo aquella vida hecha de actividad y presencia visible encaminada a la eficiencia inmediata.

Fr. Carlo sabe, sin embargo, que es, precisamente, en los gestos simples y ordinarios de la vida cotidiana donde puede germinar el amor, la atención, el sentido profundo que Jesús introdujo en ella al vivir treinta años como cualquier otro hombre.

Todo gesto vivido en la presencia de Dios se convierte, para el hmno. Carlos, en un gesto de amor y de encuentro con Dios, por lo tanto lleno de eternidad! De hecho, escribe al Abbé Huvelin, su padre espiritual: "Esta pequeña vida de Nazaret que vine a buscar... una vida de trabajo y de oración... [es la que] vivió nuestro Señor" (22 de septiembre de 1893).

En consecuencia, el estilo de vida del Hmno. Carlos quiere ser el de la bondad, la cercanía, la proximidad con el otro. Se propone imitar a Jesús y, como él, quiere dar testimonio del rostro del  Dios bueno: "Mi apostolado debe ser el apostolado de la bondad", escribe a su prima María el 12 de mayo de 1902.

También nuestra vida, cómo y dondequiera que se desarrolle, puede perseguir este fin: buscar que cada acontecimiento y cada encuentro revele un ápice de la belleza del amor de Dios que se manifestó en Jesús: sólo ésta, en efecto, es "la belleza que salvará el mundo” (F. Dostoievskij en El idiota).

SER UN "HERMANO UNIVERSAL"

La elección del hmno. Carlos de vivir con los tuareg para ofrecerles su amistad de forma gratuita siguiendo el ejemplo de Jesús, que amaba a todos y se acercaba a todos, especialmente a los que necesitaban de su presencia, ensanchaba su corazón para que declarase con alegría que sentía y amaba querer ser un "hermano universal". A su prima Marie de Bondy le escribió: “Quiero acostumbrar a todos los habitantes, cristianos, musulmanes, judíos y no creyentes a que me miren como su hermano, el hermano universal… Empiezan a llamar a mi hogar “fraternidad”. (el Khaoua, en árabe), y esto me agrada” (7 de enero de 1902).

El primer paso para ser hermano de todos, para Carlos, fue encarnarse profundamente (en la medida de lo posible...) en el mundo cultural de sus hermanos, para compartir el estilo de vida de ellos, sus expectativas y sus sufrimientos.

En el tiempo que pasó en Argelia durante su servicio militar, tuvo la oportunidad de observar y estudiar la cultura de los pueblos bereberes hasta adquirir una verdadera competencia en este campo. Esto le dio la oportunidad y las herramientas para acercarse inteligentemente a la cultura de las poblaciones entre las que vivía, en una época en la que no se daba mucha importancia a las culturas no occidentales, ¡pensando que sólo Europa podía presumir de cultura!

A partir de la caridad de Cristo, suscitada diariamente en la adoración y en la lectura orante del Evangelio, el hmno. Carlos de Jesús sintió crecer en él el deseo de dedicarse cada vez más a Dios y a sus hermanos.

En la adoración, la presencia de Dios se hace real, y en ese momento de oración íntima, él lleva a la presencia de Dios a todos los que encontraba cada día y a tantas personas con las que mantiene correspondencia. No sólo trabaja para parecerse a Jesús y ganarse el pan, sino que abre su casa para acoger a las cada vez más numerosas personas que se presentan en el umbral de su casa, desde los tuareg, todos estrictamente musulmanes, hasta los soldados franceses presentes en la colonia, a los turistas que ya en ese momento viajaban por el desierto. Ofrece a todos una palabra y, si se le solicita, ayuda.

Es extraordinario el número de cartas que escribió en esos pocos años desde su ermita, todas llenas de su fe. En efecto, ofrece a todos la presencia de Dios que ha descubierto en la oración y en la meditación del Evangelio: un Dios bueno, que no juzga ni condena, que no quiere ganar a nadie para la fe, que empuja hacia la promoción y el bien del otro, un Dios que se hace hermano y nos pide que hagamos lo mismo.

«Es imposible amar a Dios, querer amar a Dios sin amar, querer amar a los hombres: cuanto más se ama a Dios, más se ama a los hombres. El amor de Dios, el amor de los hombres es toda mi vida, será toda mi vida, así lo espero”, escribió a su amigo Henry Duveyrier, el 24 de abril de 1890.

El hmno. Carlos se compromete con rigor y entrega en la ayuda material y espiritual de cuantos encuentra: acoge, escucha, conversa, ofrece alimentos y medicinas... se hace amigo y hermano de todos, porque quiere ser hermano de todos, en imitación de su (y nuestro) Señor y Hermano, Jesús de Nazaret… hasta el día en que, para que su fidelidad permanezca en medio de sus hermanos musulmanes, alcance la entrega de sí mismo en el sacrificio de la vida, el 1 de diciembre de 1916.

Su modo de ser cristiano en medio de los que no lo son y no pretenden serlo se ha convertido en un nuevo paradigma de la misión ad gentes, para este tiempo marcado por la cultura de la sospecha y de la desconfianza, tratando de liberarla de la incrustaciones coloniales que la han desfigurado y alejado a las generaciones actuales.

Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,  con tal de que tu voluntad
se cumpla en mí y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor  de que soy capaz.
Porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.


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