domingo, 16 de agosto de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 329: NOTICIAS DE ANTXON DESDE CHAD

 

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Noticias de Antxon desde Chad

Hola a todas/os:

Para empezar una buena noticia, siguiendo la estela del mensaje precedente: ya comenté que había una rebelión en curso (la novedad sería que no hubiera ninguna, pero en fin) y como ha llegado la estación de lluvias y tanto para el ejército como para los rebeldes se hace difícil avanzar, un obispo español, comboniano de Zaragoza, les ha propuesto sentarse a negociar bajo la mediación de los de San Egidio, y ambas partes han aceptado.

Llevamos una racha de fallecimientos significativos, voy a comentar sólo dos.

El viernes pasado la mujer de uno de nuestros catequistas en un pueblo bastante alejado dio a luz a su octavo hijo, pero una hemorragia posterior la llevó a engrosar la ya larga lista de madres que mueren en el parto. Se percibía mucha tristeza en el funeral. Lo único bueno para mí es que desde allí seguí camino (otro buen montón de kilómetros) hacia la otra parroquia. En ocho años de presencia aquí ese camino sólo lo he atravesado tres veces y sin embargo es uno de mis recorridos favoritos porque se pasa por el pueblo que tiene las termiteras más espectaculares

(tiene más de dos metros, sin contar al lagarto que está en la punta, allí situado no para contemplar el paisaje sino para zamparse toda termita despistada que salga a tomar el sol) y también lo que queda de una zona boscosa

hoy en día bastante reducida por el aumento de las zonas de cultivo 

 (tercera foto, que ampliada permite ver en el centro del horizonte el monte Illi, la mayor elevación en 500 kilómetros a la redonda con sus 674 metros).

El lunes falleció la abuela de la parroquia. Oficialmente tenía 96 años, el doble de la esperanza de vida. Ciega y sorda desde quien sabe cuándo, siempre repetía la consabida frase: «yo no sé qué hago aún aquí, yo no entiendo por qué Dios no me lleva». Pues su día también ha llegado. Fui ayer por la mañana al funeral y he encontrado un desorden total en el lugar del duelo a causa del alcohol así que he pasado al plan B: la misa en la capilla. Otro chasco: allí no había nadie… todavía. Enseguida han ido llegando y nos hemos juntado un centenar de personas (mínima concurrencia teniendo en cuenta las multitudes que participan en los duelos), afortunadamente todas sobrias. Tras la misa una treintena de mujeres han ido a buscar ladrillos para cubrir la tumba y han regresado cantando, cada una con dos ladrillos en la cabeza, han bailado alrededor de la tumba (no sobre ella como en otros pueblos de esta parroquia) y han seguido bailando en el lugar de la misa. 


Al inicio tenía la sensación de haberme desplazado para nada, pero la serenidad durante la misa y la alegría de estas mujeres han merecido el viaje. En África cuando alguien muere anciano, de muerte natural y rodeado de su descendencia es una fiesta, y este ha sido el caso. Todo lo contrario del funeral comentado en el otro mensaje.

Para llegar hasta allí hay que atravesar dos pasos de agua, accesibles gracias al trabajo de los alemanes hace más de 100 años. El primero 

resulta una trampa cuando llueve fuerte porque la corriente llega con enorme fuerza y porque precisamente esa fuerza se ha llevado bastantes piedras dejando en su lugar agujeros que la población local no se preocupa de rellenar. Ayer no llovió así que ningún problema, tampoco en el segundo  

que además de no tener aún agua se conserva en perfecto estado.

En esta época escasean los productos de huerta (sólo hay pepinos) y la fruta, pero para compensar sí tenemos leche porque hay pasto abundante y los rebaños se han acercado. Cada día preparo queso, yogur y requesón. Que aproveche.  

En Chad están realizando el censo general de población. Los agentes censores van casa por casa encuestando al personal. Están bien preparados con una tablet llena de datos: plano del satélite con las casas que visitar, nombre del jefe de familia (en nuestro caso yo, la chica que vino a censarnos me tenía ya fichado) y un montón de preguntas con todas las posibles respuestas (en nuestro caso, nuestra casa figura como convento). Además, cada agente tiene su acumulador para recargar la tablet ¡Qué diferencia a censos anteriores en que iban casa por casa con un cuaderno y un boli, y si se saltaban familias nadie se iba a enterar! Lo que no cambia es la corrupción: el equipo de cada agente incluía mochila, botas e impermeable, que no han recibido. El desplazamiento hasta el lugar del censo corre de su cuenta, así como ir hasta la fuente de energía para recargar el acumulador (cada dos días algunos tienen que recorrer 20 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, además del tiempo de espera de la recarga). Son pagados por tres semanas, pero terminar el censo les llevará bastante más.

Me alegro por el resultado de España en el mundial de fútbol y me alegro más aún de no estar ahí soportando la euforia exagerada y la saturación informativa. Yo subrayo sólo un dato: la única selección a la que España no pudo ganar fue Cabo Verde, que además fue eliminada por la otra selección finalista.

Hemos terminado el proyecto de ayuda a los ciegos. En nuestra zona hemos podido llevar ayuda a 19 ciegos, de los cuales yo sólo conocía a tres antes del proyecto. Hay más casos, por supuesto, pero el criterio era llegar a los más necesitados, y ciertamente he descubierto situaciones duras. Una de las alegrías es que Paul ha podido casarse.  

Las recién casadas están siempre muy mustias porque han dejado su mundo para desplazarse a otro pueblo en medio de otra gente que las mira con curiosidad, pero sobre todo su gran preocupación es la fertilidad, de hecho, se les cambia completamente el semblante con el primer embarazo.

El ayuntamiento que ha financiado el proyecto de los ciegos nos pedía fotos y facturas. Aquí en el mundo rural lo de las facturas es algo imposible y las hemos sustituido por certificados de a quién se ha confiado el dinero y el uso que se le ha dado porque evidentemente los ciegos por sí solos no pueden gestionarlo. Algunas de las gestoras de ese dinero han sido mujeres que han tenido enormes dificultades para firmar los citados certificados. Son muy diestras con la azada (cuando van a los campos a veces la llevan en equilibrio sobre la cabeza o colgando del cuello) pero qué mal lo pasan para agarrar un bolígrafo.

Fui a uno de nuestros pueblos más alejados para bendecir una capilla que la etnia mundang, minoritaria, ha podido reconstruir ocho años después de la guerra en que fue destruida. 

Esa guerra necesita una explicación que siento será larga. Varios pueblos pertenecen a un cantón dominado por los mundang, pero viven en lugares donde son mayoritarios los musey. El conflicto se generó en uno de esos pueblos por la posesión de la tierra porque en el subsuelo se encontró oro que los chinos pagan bien: la rumorología afirma que hay quien ha llegado a ganar 24 millones (más de 36.500 euros) así que no era una cuestión baladí (toma palabra difícil, que se note que soy un tío muy leído). Total, los de las dos etnias se enzarzaron en una pelea que degeneró en guerra con cuchillos, flechas y sobre todo fuego y que se extendió a los pueblos limítrofes: donde eran mayoritarios los musey, como en este caso, los otros tuvieron que huir, y viceversa. Ocho años después algunos mundang, sobre todo mujeres, están regresando.

Y para terminar, Albertine (es la de la derecha en la foto).  

La conozco desde hace 25 años y ya entonces estaba sin dientes. Mujer de un polígamo, siguió el recorrido paralelo de catequesis que los obispos de Chad han organizado para personas como ella y que culmina con el reconocimiento de que son parte de la comunidad, pero sin posibilidad de recibir los sacramentos. En estos años ha participado siempre a las actividades de la iglesia y hace un par de años su marido murió y ella pudo recibir el bautismo. Es una presencia fija, nunca falla.  

Hace unos días llegó a la Diócesis el correo postal, una saca con cartas y revistas del 2022 hasta hoy, es decir, que el correo llegaba vía aérea a la capital, el funcionario de turno clasificaba pacientemente nuestro correo y durante cuatro años a nadie se le ocurrió que esa saca tenía que llegar a su destino. Entre otras cosas yo he recibido una revista de 2022 y las papeletas para votar por correo en las elecciones legislativas del 2023 y las europeas del 2024, y como el Estado piensa en mí yo voy a ejercer mi derecho al voto para cambiar el orden mundial. Hasta Trump está temblando.
Volviendo a correos, hace unos 30 años «Carteros sin Fronteras» dio a Chad varios vehículos para la distribución del correo. Se les veía circular por la capital y alrededores, y para las largas distancias Correos contrataba a los comerciantes que iban para allá. Pero ahora, con la disminución de las cartas y el caos institucional parece que ya nadie se preocupa en distribuir lo poco que llega.
La primera foto es de Rachel. Viendo su situación desgraciada (pies torcidos y padre demenciado por el alcohol) las misioneras se compadecieron de ella, le dieron estudios y la enseñaron a coser. Un día consiguió una máquina de coser (supongo que con la ayuda de las misioneras) y entre su buen hacer y su buena administración ahora tiene una boutique de moda (es que « tienda » suena menos chic) donde da trabajo a varios jóvenes, dos máquinas de coser, una moto, grandes campos y el granero lleno de cereales que lleva a vender a la capital. Y todo esto siendo una cría a los ojos de la mentalidad local, porque una chavala será llamada mujer al casarse, aunque tenga 10 años, mientras que si sigue soltera, como es el caso de Rachel, aún no se puede considerar mujer.

La otra foto no es de buena calidad porque está hecha a distancia y de noche, momento en que nuestro geco aparece. 
Vive en nuestro comedor y es bastante más grande de los otros que se pasean por ahí, se ve que encuentra abundantes bestezuelas para engordar: cucarachas, grillos, moscas y demás. Mientras hay quien les tiene miedo para nosotros es una alegría que nos acompañe. En mi cuarto tengo otro, más pequeño, que se coloca en el mínimo espacio que queda entre la puerta y el suelo por si algún bicho atrevido quiere colarse.

Esta foto es del cielo este domingo de camino al lugar donde iba a celebrar la misa.
Por cierto, que justo antes hay que atravesar un río infestado de sanguijuelas. Cuando quise meter el pie aparecieron dos hambrientas. Estaba dándole vueltas a cómo pasar cuando la solución llegó en forma de motos que atravesaron a toda velocidad, agitaron las aguas y así no tuve percance alguno. Mi amigo el geco sí se merece una foto, pero las sanguijuelas no, por supuesto. Además, en la vida ya se encuentran demasiadas de dos patas que viven desangrando al personal…
Aquí no vimos el eclipse porque no estamos en la zona que iba a cubrir, pero además porque a esa hora aquí ya ha oscurecido, y además fue una noche nublada. En Chad he vivido tres eclipses de luna y lo sorprendente es la cacerolada con la que la población vive ese momento. No sé cuál es la explicación, quizás quieren despertar a la luna que se está durmiendo…
Las lluvias van llegando regulares y moderadas y ya tenemos el primer maíz y los primeros cacahuetes. Se anuncia además una muy buena cosecha de mijo y algodón, pero de momento no ha llegado la inundación a los arrozales.

Sylvie sufre de epilepsia y no puede ir a cultivar los campos de la familia porque se encuentran atravesando un río. Pasa días enteros sola así que se me ocurrió que podía trabajar desbrozando el patio de nuestra casa en la segunda parroquia, lo que hace rápido y bien y además se lleva a casa una pequeña ganancia.

Paul es un abuelete muy simpático. Primer cristiano de su pueblo y alrededores sale de su casa o envía a uno del centenar de sus nietos con una silla para asistir a las celebraciones. Porque Paul es polígamo, viven todavía con él cuatro mujeres y creo que el total de sus hijos llegue a 52. Me dijo la cifra exacta y se me ha olvidado. La mayoría de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos son cristianos con lo que tenemos asegurada la concurrencia.

Mientras los adultos están en los campos la responsabilidad de los niños es cuidar del ganado. Si estos ven imágenes de San Fermín les parecerá un juego de críos. Por cierto, que me detuve a hacerles la foto sabiendo que ya la tormenta que se ve venir detrás no me iba a alcanzar.

La coral de ayer, 15 de agosto. Lástima que no se aprecian bien los peinados, espectaculares. Llovió toda la noche y un gran grupo no pudo llegar a la celebración por la crecida del río.
Hasta la próxima.

 
 

domingo, 9 de agosto de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 328: LOS PEQUEÑOS Y LOS POBRES SON LOS QUE SIEMPRE PIERDEN

 


Los pequeños y los pobres son los que siempre pierden 

Hola a todas/os:

Todos hemos sido testigos de lo que ocurrió la semana pasada en Ceuta y en la frontera que esta ciudad tiene con la ciudad de Castillejos, Fnideq, en el norte de Marruecos. Las imágenes no necesitaban palabras; se ha hablado de 60.000 personas o incluso más las que entraron en unas horas en la ciudad de Ceuta ante la mirada impotente de todos: ciudadanos, fuerzas del orden, periodistas…

Después del choc y de quedarnos sin palabras empezaron los comentarios y reacciones, las explicaciones y búsqueda de las causas de este fenómeno que no ha podido surgir de la nada ni por improvisación. Algunos decían que la causa de este gran éxodo o avalancha humana era el comercio de las mafias. Otros comentaban que era la sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente a quienes entren a nado en Ceuta y Melilla lo que hizo que muchos jóvenes, en previsión de que la ley pudiera ser modificada, hayan dado un paso al frente.

Todavía al día de hoy no se sabe en verdad cual ha sido el origen de ese movimiento masivo de personas.

El arzobispo de Tánger, Emilio Rocha reclamaba “un pacto de sensatez” entre los políticos para no usar la migración como “arma arrojadiza, como mercancía de posturas ideológicas personales… pues son seres humanos e hijos De Dios”. Descartaba que esa movilización haya sido promovida por mafias y mostraba como allí en Marruecos “algunos sentían cómo un éxito conseguir dar el salto a Europa.

Uno de nuestros compañeros que vive y trabaja en Castillejos nos enviaba este mensaje: “se ha visto mucha gente que ha llenado la ciudad de Castillejos. Gente que también han traído desde lejos en coches y motos queriendo pasar la frontera para entrar en Ceuta… por la noche ha habido mucho movimiento de ambulancias, coches de policías… la ciudad está llena de gente que deambula, todo está cerrado: tiendas y cafeterías. Queríamos ver cómo hacer algo para ayudar a la gente que deambula sin nada, pero nos han aconsejado que era mejor no hacer nada pues serviría para favorecer la estancia de esta gente… vamos viendo cómo evolucionan las cosas…”.

Las iglesias de Ceuta y de la diócesis de Cádiz han hecho colectas e intentado arrimar el hombro para ayudar a aliviar el sufrimiento y la desesperación de estas personas que han llegado y se han quedado con lo puesto o sin nada.

El Gobierno de Ceuta ha cifrado los últimos datos de muertes en 88 personas. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos dice que los fallecimientos podrían alcanzar las 130 personas y habla de "decenas de desaparecidos y numerosos heridos", mientras el gobierno marroquí solamente admite la aparición de 11 cadáveres en su territorio.

Leía un artículo de Fernando Redondo Benito en la revista Vida Nueva que me ha parecido muy sensato. En él hacia una reflexión sobre lo ocurrido en Ceuta, haciéndonos ver cómo seguimos hablando e interesándonos por lo ocurrido y sus causas sin detenernos en los cuerpos de todas estas personas que han perdido la vida. Personas que se han arrojado al agua, que han preferido arriesgar su vida a permanecer en donde estaban. “Nadie conocerá sus nombres. Nadie sabrá qué habían dejado atrás”. Y nos ayuda a comprender que “la gran crisis de nuestro tiempo no es solamente política, económica o migratoria. Es una crisis de la mirada. Hemos dejado de contemplar personas para contemplar categorías; hemos sustituido el rostro por la estadística… La persona queda disuelta en el problema y, una vez transformada en problema, ya puede ser manejada sin demasiadas incomodidades morales”.

domingo, 2 de agosto de 2026

VIDEO DEL PAPA, AGOSTO 2026: POR LA EVANGELIZACIÓN EN LA CIUDAD

 



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
 
Señor Jesús, Buen Pastor,
Tú recorres nuestras calles y plazas,
entras en los edificios altos y en los barrios humildes,
acompañas silenciosamente a millones
que buscan sentido en medio del ruido y la prisa.
 
Tú conoces, Señor, el corazón de la ciudad:
sus luces y sombras, su bullicio y su soledad.
Sabemos que las ciudades están llamadas a ser lugares de libertad y oportunidad,
pero también pueden transformarse en espacios de anonimato y aislamiento.
Por eso hoy te pedimos una mirada nueva,
capaz de descubrir en la vida urbana
el terreno fecundo para anunciar tu Evangelio.
 
Danos una fe creativa y profunda,
que no se quede en las palabras,
sino que se encarne en gestos sencillos y cercanos.
Haznos Iglesia en salida,
capaz de tender la mano en las periferias,
de dar consuelo en la soledad,
y de sembrar fraternidad donde reina la indiferencia.
 
Señor, que nuestras comunidades urbanas
sean hogares abiertos y acogedores,
lugares donde se comparta la esperanza,
donde nadie se sienta invisible,
y donde la alegría de tu Evangelio ilumine
la vida escondida de tantos hermanos.
Haznos testigos tuyos en la ciudad,
misioneros valientes y creativos,
que anuncien con la vida tu Amor,
capaz de superar la prisa, el ruido y el anonimato.
 Amén.
 


 

domingo, 26 de julio de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 327: LLAMADA A LA CONVERSIÓN PARA HUMANIZAR LAS PRISIONES EN CAMERÚN

Domingo 26 Julio 2026   
  Llamada a la conversión para humanizar las prisiones en Camerún
Estos días leía la carta que el arzobispo de Douala, Samuel Kleda, en Camerún, escribía en la que expresaba su preocupación por las condiciones carcelarias que los presos viven en la mayoría de las prisiones del país.

El arzobispo de Douala alertaba sobre las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias, las condiciones inhumanas y su preocupación por las mujeres y los menores en las cárceles. Kleda cita un discurso del papa León durante su viaje apostólico a Camerún, hace 3 meses, en el que hacía una llamada a que la dignidad humana sea el pilar del sistema penitenciario.

En su carta pastoral sobre las condiciones carcelarias publicada a finales de junio, el arzobispo de Douala describe cómo las cárceles sufren hacinamiento. Los presos viven en condiciones particularmente difíciles: “Insuficiente alimentación, acceso limitado a la atención médica, hacinamiento e infraestructura inadecuada”. El obispo Samuel Kleda también está preocupado por la presencia, en algunos centros penitenciarios, de mujeres, hombres y, en ocasiones, menores que comparten los mismos espacios debido a la falta de infraestructura suficiente. Las detenciones preventivas prolongadas también son motivo de preocupación.

El arzobispo considera inaceptable que muchas cárceles camerunesas alberguen a más personas en espera de juicio que condenadas. Deplora el incumplimiento de los plazos legales de detención y reitera que toda persona detenida tiene derecho a un juicio en un plazo razonable. Considera que esta situación contribuye a las reiteradas violaciones de los derechos fundamentales.

Durante su viaje a Camerún, el Papa León, invitó a las autoridades a romper las cadenas de la corrupción. En su carta, el arzobispo de Douala muestra cómo la corrupción en el sistema judicial y penitenciario hace que las personas más pobres sufran más en los procesos judiciales. El arzobispo dice que «la corrupción obstaculiza el desarrollo del país y socava la igualdad ante la ley».

El arzobispo Samuel Kleda basa su mensaje en las enseñanzas de Cristo, e invita a los fieles a demostrar su solidaridad con los presos. Añade: «Amar al prójimo también significa acompañar a los presos, sin distinción ni exclusión, y reconocer en cada persona una dignidad que nunca desaparece». El arzobispo Samuel Kleda recuerda que, a pesar de sus delitos, su dignidad humana debe ser respetada, invita a las familias y a los fieles a no abandonar a sus seres queridos encarcelados. Y termina recordando que no podemos olvidarlos: «Los juzgamos y los olvidamos, aunque siguen siendo seres humanos».

El 7 de diciembre 2019 yo escribía una reflexión sobre la situación que ya entonces se vivía allí en Yaundé, capital de Camerún. Y hablaba sobre el caso que un amigo llamado Max vivió en su propia carne. Max pasó 5 años en prisión sin haber hecho nada y sin ser tan siquiera ser juzgado. También puse unas fotos del hacinamiento que allí en la cárcel se vivía y que ilustra un poco la situación que el obispo Kleda denuncia.

Si alguno está interesado puede leer la entrada siguiente en donde describo su caso en los ecos nº 89. 

https://ecosdelasabana.blogspot.com/search/label/Carceles%20camerun

PINCHA EN LA FOTO PARA VER LAS FOTOS PUBLICADAS EN EL 20219


Abajo pongo también el texto íntegro de la carta que el obispo de Douala ha escrito por si hay algún curioso.


LLAMAMIENTO A LA CONVERSIÓN PARA HUMANIZAR
LAS PRISIONES EN CAMERÚN
CARTA PASTORAL SOBRE LAS CONDICIONES PENITENCIARIAS

A mis hermanos y hermanas en Cristo, a las mujeres y hombres de buena voluntad, a las autoridades civiles, militares y judiciales de nuestro país.

«Estuve en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,36).

 1. Estas palabras de Jesucristo resuenan hoy en nuestra conciencia colectiva como un solemne recordatorio, una pregunta apremiante y, para muchos en Camerún, como un clamor ahogado tras los muros. Es al escuchar este clamor, percibido durante las visitas pastorales en Douala, transmitido por familias afligidas o susurrado en la intimidad de la oración, que me siento impulsado por el Espíritu a dirigiros esta carta: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido». Me ha enviado… a proclamar libertad a los cautivos” (Lc 4:18).

2. En el versículo bíblico que abre esta carta, Jesús se identifica con el prisionero. Al hacerlo, eleva su condición a la dignidad absoluta. Visitar al prisionero, cuidarlo y respetar su dignidad humana es un mandamiento que toca la esencia misma de nuestra fe y nuestra humanidad compartida, y que estamos obligados a observar. Este mandamiento nos invita, en conciencia, a examinar la realidad de los lugares de privación de libertad en nuestro país. Lo que vemos y oímos allí es una profunda herida para el Cuerpo de Cristo y para la sociedad camerunesa en su conjunto.

3. Esta carta pretende ser un acto de verdad y caridad pastoral, nacido no de un espíritu polémico, sino de un deber de conciencia y una compasión urgente. Su objetivo es exponer la injusticia sistémica que rodea el arresto, la detención y el encarcelamiento de muchos cameruneses. Se trata de denunciar la intolerable práctica de los secuestros y las detenciones secretas. Las detenciones, las condiciones degradantes y abusivas en las comisarías y brigadas de gendarmería, el sistema penitenciario infernal, la corrupción que asola todo el sistema judicial y los procedimientos penales, a menudo objeto de abusos. Este panorama, que dista mucho de ser exhaustivo, es lo suficientemente grave como para exigir un cambio de perspectiva y de mentalidad por parte de todos, así como una transformación de nuestras estructuras. Es con este espíritu de diálogo constructivo, pero firme en la verdad, que me dirijo a vosotros hoy. 

I. Del secuestro o arresto a la prisión: una verdadera odisea

a. La angustia del secreto: desapariciones y detenciones arbitrarias

4. Incluso antes de enfrentarse al problema del encarcelamiento de un ser querido, muchas familias camerunesas experimentan una profunda angustia: la angustia de la incertidumbre. Las personas arrestadas o secuestradas, a menudo sin orden judicial, por agentes uniformados o de civil, desaparecen para ser retenidas en lugares secretos. Les cortan la comunicación telefónica y borran sus huellas. Sus familiares, aterrorizados, corren de comisaría en comisaría, de comisaría en comisaría, de juzgado en comisaría, y con frecuencia se topan con un muro de negación, indiferencia o amenazas. Esta práctica de detención secreta en lugares desconocidos, a veces extraoficiales, constituye una violación absoluta de la ley.

Deja al individuo sin protección legal, lo hace vulnerable a todo tipo de abusos e inflige una tortura psicológica prolongada a su familia. Las detenciones masivas, por su parte, suelen derivar en detenciones arbitrarias que, para algunos, se prolongan indefinidamente.

b. Comisarías y brigadas de gendarmería: antesalas del sufrimiento

5. Para quienes se encuentran detenidos en un domicilio conocido, la terrible experiencia comienza en condiciones a menudo inhumanas. Las celdas de muchas comisarías y brigadas de gendarmería son verdaderas mazmorras que no respetan los derechos humanos. Estas celdas están superpobladas, carecen de ventilación, luz y ropa de cama. Los detenidos duermen sobre el suelo de cemento desnudo e insalubre. Solo disponen de un cubo por celda para la higiene personal. El agua potable es extremadamente escasa, al igual que la comida suficiente y de buena calidad. Con frecuencia, la detención allí supera el límite legal, prolongándose durante semanas en total ilegalidad. En estos tugurios, la salud se deteriora rápidamente y la presunción de inocencia se viola a diario. Estas condiciones, contrarias a la Constitución camerunesa y a los tratados internacionales ratificados por nuestro país, constituyen un trato cruel, inhumano y degradante, prohibido en todo momento, lugar y bajo toda circunstancia.

II. El infierno de la prisión: Cuando el castigo se convierte en tortura adicional

6. El traslado a prisión, presentado como una «solución», suele ser simplemente un paso hacia otra forma de sufrimiento institucionalizado. Las cárceles camerunesas son trampas mortales. Las condiciones insalubres, el hacinamiento, la desnutrición, las enfermedades, los abusos, el acoso, la prostitución y la presencia de narcóticos convierten nuestras cárceles en auténticos corredores de la muerte. El hacinamiento alcanza niveles catastróficos (más del 500 % en algunas), transformando cada celda en un espacio de lucha por la supervivencia. El aire está viciado, el calor es sofocante y el hedor, nauseabundo e insoportable. Muchos reclusos padecen enfermedades oculares debido a la deficiente iluminación de las celdas, que empeora progresivamente.

7. El acceso a la atención médica es un espejismo. Las enfermerías carecen de equipamiento adecuado y el personal está sobrecargado de trabajo. Enfermedades contagiosas como la tuberculosis, la sarna y la fiebre tifoidea se propagan sin control. Los reclusos con VIH o diabetes ven cómo su estado de salud se deteriora rápidamente por la falta de tratamiento continuo. La comida, pobre en vitaminas y calorías, es insuficiente para mantener la ya debilitada salud de los presos enfermos. Su supervivencia depende del apoyo externo de sus familias o del mercado negro carcelario. Aquellos cuya enfermedad requiere traslado a un hospital no son bien recibidos ni reciben la atención adecuada, debido a la falta de fondos o a las facturas impagadas.

8. Esta realidad es aún más cruel para las personas vulnerables. Las mujeres detenidas carecen de productos básicos de higiene femenina. Algunas, encarceladas con sus bebés, ven crecer a sus hijos tras las rejas, con un futuro comprometido por la falta de condiciones propicias para su desarrollo normal. Los menores, que lógicamente deberían estar separados de los adultos y recibir el apoyo educativo adecuado, suelen quedar abandonados a su suerte, sometidos a la ley del más fuerte y a diversas formas de abuso y explotación.

III. Un sistema pervertido: Corrupción y negación de justicia

9. Esta cadena de sufrimiento, lejos de ser exhaustiva, se alimenta y perpetua por dos males principales: la corrupción y la perversión de la justicia. En el sistema penitenciario, la corrupción fluye como el aceite en los engranajes. Comienza en el momento de la detención para evitar problemas, continúa en la celda para obtener un mínimo de comodidad —un colchón, medicamentos o una llamada telefónica— y estalla en los pasillos de los juzgados para agilizar el caso o hacerlo desaparecer. Esta economía de la miseria crea un sistema de justicia de dos niveles: uno para quienes pueden pagar; otro para los pobres que sufren plenamente la lentitud, la negligencia y la brutalidad del sistema. Corrompe a los agentes encargados de hacer cumplir la ley e infunde un profundo cinismo en toda la sociedad: la ley está en venta; los derechos de los más ricos prevalecen.

10. Al mismo tiempo, los procedimientos penales se violan con frecuencia: no se respetan los derechos de la defensa, los expedientes desaparecen del sistema judicial y las audiencias se posponen indefinidamente. La prisión preventiva, que debería ser la excepción, se convierte en la norma y se prolonga durante años, transformando a personas presuntamente inocentes en convictos de facto. Esta denegación de justicia equivale a un doble castigo: la privación de libertad y la negación del derecho a un juicio justo en un plazo razonable.

IV. Por un compromiso para mejorar las condiciones de los presos

11. Como creyentes, no podemos conformarnos con esta situación. La Revelación nos ofrece una luz para discernir y actuar. La dignidad de la persona encarcelada no se borra por sus acciones. Permanece, pues es un don inalienable de Dios. El mandamiento divino: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lev 19,18; Mt 22,39), se aplica también, y especialmente, a quien es rechazado.

12. La visión cristiana de la justicia no se limita a la retribución. Es restaurativa. Busca la sanación de la víctima, la conversión del culpable y la reparación del tejido social fracturado. Por lo tanto, el encarcelamiento, cuando sea necesario, debe tener un sentido: proteger a la sociedad y ofrecer al condenado un entorno donde, con respeto a su dignidad, pueda reflexionar, arrepentirse y adquirir las habilidades necesarias para una reintegración social exitosa tras su liberación; algo que dista mucho de ser el caso en las condiciones actuales.

13. La llamada en Mateo 25 es clara: nuestra salvación reside en nuestra relación concreta con «el más pequeño de estos hermanos míos», dice Jesús (Mt 25,40). La manera en que tratamos al preso es un criterio de nuestra relación con Dios. Ignorar su sufrimiento es ignorar a Cristo. Trabajar para aliviar su angustia y restaurar la justicia es servir a Cristo.

V. El compromiso de todos con la protección de cada preso.

14. Respecto a cada preso, cada uno de nosotros debe preguntarse, como los oyentes de Juan el Bautista: «Señor, ¿qué haremos?» (Lc 3,14). «¿Y qué haremos?». Así, ante esta tragedia que toca la conciencia humana y el honor de nuestra patria, hago llamamientos concretos:

- Que el Estado ordene el fin de las desapariciones forzadas y arbitrarias, así como de la detención incomunicada. Que haga obligatorio el registro de todas las detenciones en un registro central accesible a las familias y abogados de los afectados.

- Que el Estado implemente reformas que prioricen la justicia y el respeto a la dignidad humana en las cárceles, así como leyes que promuevan penas alternativas, como el servicio comunitario para delitos menores, a fin de reducir el hacinamiento carcelario y promover la rehabilitación. En principio, un delito menor como no tener documento nacional de identidad no debería conllevar la prisión.

- Se debe aumentar el número de jueces para agilizar la tramitación de los casos y acelerar la liberación de personas inocentes, aliviando así el hacinamiento carcelario, ya que al menos el 70% de los detenidos se encuentran en espera de juicio.

- El Estado debe establecer una comisión de investigación independiente y pluralista, integrada por parlamentarios y ciudadanos, sobre todo el sistema judicial y penitenciario, con la publicación pública de sus conclusiones y la implementación de un plan de reforma vinculante.

- La autoridad competente debe dar instrucciones claras y firmes a los responsables de hacer cumplir la ley en el ámbito judicial, garantizando el estricto cumplimiento de los plazos legales para la detención policial, la prisión preventiva y las alternativas a la detención. Que los magistrados y agentes del orden público tramiten el caso de cada acusado, demandado o detenido con respeto a la dignidad humana y al código penal camerunés, con plena justicia e imparcialidad. Que no favorezcan a los poderosos sobre los indefensos, a los fuertes sobre los débiles ni a los ricos sobre los pobres. Que no condenen al inocente y absuelvan al culpable: «Cuando estés en el tribunal, no perviertas la justicia; no muestres parcialidad con el pobre ni favoritismo con el poderoso, sino juzga con justicia a tu prójimo, dice el Señor» (Levítico 19,15). Que renuncien a cualquier intento de distorsionar juicios o sentencias por dinero o tráfico de influencias. La advertencia del Señor sobre este asunto es clara: «Justificar al culpable y condenar al inocente: ¡dos cosas que el Señor aborrece!» (Proverbios 17,15). Que los abogados, que tienen la gran responsabilidad de defender causas, cumplan su misión con completa objetividad, honestidad, respeto y compromiso con la verdad. Que se distingan por su capacidad para defender los derechos de los vulnerables, a veces incluso a costa de sacrificar sus honorarios: «Haced justicia al pobre y al huérfano; “Defender la causa de los necesitados y los afligidos” (Salmo 82,3).

- Que el Estado, a través de la administración penitenciaria, salvaguarde la salud de los reclusos mejorando sus condiciones de detención, tratándolos con humanidad mediante la higiene del entorno penitenciario, proporcionándoles alimentos suficientes y de calidad adecuada, y garantizando la higiene para prevenir enfermedades. Que asegure que los reclusos enfermos reciban la atención adecuada en un entorno apropiado y por parte de personal sanitario que respete su vida y dignidad; que garantice el pago de los gastos médicos relacionados con esta atención, de acuerdo con la llamada de nuestro Señor Jesucristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12,31).

- Que la organización, el funcionamiento y los objetivos de las prisiones se orienten hacia la producción, transformándolas en lugares donde los reclusos reciban capacitación e incluso certificaciones que les permitan fabricar productos de calidad que puedan comercializar fácilmente. De esta manera, podrán cubrir sus necesidades personales, ganarse la vida mientras están en prisión y prepararse para su reinserción social tras su liberación.

- Que el tráfico de diversas formas de drogas, debido a sus graves consecuencias para la salud y el bienestar físico de los reclusos, La capacidad mental y psicológica para valerse por sí mismos y afrontar los retos de la vida tras su liberación debe ser reprimida con toda la fuerza posible en las cárceles.

- Que los familiares de los reclusos no abandonen a sus seres queridos en prisión. Deben mantener vínculos con ellos, y estos vínculos deben reflejarse, entre otras cosas, en visitas frecuentes y no remuneradas a las cárceles y en una voluntad práctica de brindarles apoyo y asistencia genuinos.

- Que la sociedad civil y los medios de comunicación presten especial atención a la situación de los presos en nuestro país y contribuyan a mejorar sus condiciones de vida mediante la sensibilización, la información y la denuncia de los abusos judiciales que vulneran sus derechos. Asimismo, deben apoyar a sus familias, que a menudo se encuentran aisladas y estigmatizadas.

- Que los movimientos y asociaciones católicas, Justicia y Paz, Cáritas, las ONG católicas y las personas de buena voluntad presten mayor asistencia a los presos mediante la oración por magistrados, jueces, abogados, personal penitenciario y sus familias, con miras a mejorar sus condiciones de vida y su conversión.

- Que se involucren en la pastoral penitenciaria apoyando a las capellanías católicas, supervisando y acompañando a los reclusos mediante visitas periódicas, proporcionándoles alimentos y artículos de primera necesidad, asistiendo a los presos enfermos o afligidos, ofreciéndoles apoyo moral, psicológico y legal, y participando en actividades que promuevan su reinserción social. Insto encarecidamente a todos los movimientos y asociaciones a que continúen sus iniciativas y actividades en este sentido.

- Que los niños y jóvenes sean educados e introducidos en nuestras familias, escuelas y parroquias a la práctica de esta obra de misericordia: visitar y ayudar a los presos. Que padres y educadores les enseñen a evitar todo aquello que pueda llevarlos a prisión.

Esforcémonos todos por liberar a nuestros presos. Esta es la misión que el Señor nos encomendó por medio de su profeta: «liberar a los oprimidos» (Isaías 58,6).

CONCLUSIÓN

«Estuve en la cárcel, y vinisteis a verme» (Mt 25,36). Este versículo nos encomienda, invitándonos a ir a nuestros hermanos y hermanas encarcelados. Para cumplir con este deber cristiano, debemos combatir la indiferencia, el miedo y la complicidad silenciosa mediante visitas y asistencia concretas a los presos, denuncias valientes, oración constante y acciones reformistas. Puesto que cada prisionero es precioso a los ojos de Dios (cf. Is 43,4), construyamos juntos una sociedad de compasión y solidaridad activas hacia estos miembros marginados de nuestra sociedad, para que nuestro país no se convierta en un cementerio de derechos humanos ni en un lugar de irrespeto a la vida y la dignidad de los presos. Trabajemos juntos para mejorar sus condiciones de detención y su trato en nuestro país si deseamos construir una sociedad pacífica y próspera. Porque esto no puede ser posible si sus cimientos se asientan en el sufrimiento oculto, la legalización de la injusticia y la omnipresencia de la corrupción. El camino hacia la reconciliación nacional y el verdadero desarrollo pasa necesariamente por la práctica de la justicia para todos, sin excepción. Por lo tanto, hago un llamamiento ferviente y urgente, a la luz del Evangelio, a todos: convirtámonos, reformemos nuestras leyes y prácticas. Trabajemos cada uno, a su manera, para asegurar que nadie en Camerún desaparezca, sea torturado, olvidado o tratado como infrahumano simplemente por estar en manos del sistema judicial y sus mecanismos. Ayudar a los más vulnerables, a los presos, es verdaderamente acercarse a Cristo; al ayudarlos, ayudamos a Cristo mismo.

Que la Virgen María, Consoladora de los Afligidos, interceda por los presos y sus familias. Que San José, él mismo fugitivo y forastero, proteja a todos los privados de libertad. Y que el Espíritu Santo, fuente de toda justicia y paz, guíe nuestros pasos por el camino de la verdadera fraternidad. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Dado en Douala, el 29 de junio de 2026, Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, presos por su fe en Jesucristo.  † Samuel KLEDA, Arzobispo de Douala

 

 


 


domingo, 19 de julio de 2026

ECOS DE LA SABANA Nº 326 ¿CUÁNTO VALE TU LIBERTAD?, MADRE y LOS ELEGIDOS

 

¿CUANTO VALE TU LIBERTAD?
Son más de las tres
de esta cruda madrugada,
mi pensamiento
no me da tregua
y no me deja dormir
me pregunta sin cesar,
me increpa cruelmente
y me obliga a reflexionar.
 
¿Qué precio le pondrías
a estos años en prisión?
¿Merece la pena el alto
precio que estás pagando?
¿Cuánto darías hoy
por ver crecer a tus hijos
por ver feliz y dichosa
a tu madre,
por dormir con tu mujer,
por compartir con tus amigos,
por disfrutar de tus aficiones?
 
¿Qué precio le pondrías
al sufrimiento de todos ellos
por tu larga ausencia?
Por sus horas de insomnio,
el deseo de abrazarte,
de besarte, de tenerte.
 
¿Cuánto darías por
dar marcha atrás
y sentirte orgulloso de ti?
 
Hoy te pido que reflexiones
para que cuando salgas
pienses en todo esto,
y si te asalta la tentación
de volver a hacer aquello
por lo que estás aquí,
te acuerdes de todo esto,
y si quieres te lo copio
para que pueda ayudarte
y no volver a caer
en esa maldita trampa
que os roba la vida
a ti y a los tuyos,
ellos te necesitan
y tú a ellos,
os echáis de menos
y deseáis compartir,
tu lloras aquí,
ellos sufren por ti.
 
La vida camina sin parar
y no la puedes detener,
aquí la estamos pasando.
 
Después de todo esto
que te he leído,
de nuevo te pregunto
¿Cuánto vale para ti
la deseada libertad?

             MADRE
¡Que palabra tan hermosa!
¡Que amor tan puro!
Es complaciente y piadosa
cuando estás en un apuro.
 
¡Cuánto sufre una madre
al ver a su hijo perdido,
por él llora cada noche
porque de su vientre ha nacido.
 
Ciega pediría quedarse
por verte de nuevo a su lado,
su vida quiere regalarte
por sentir que has regresado.
 
Hasta la última gota de sangre
daría por su ser más querido,
¡Dios sabe cuánto daría
por ver que de nuevo ha nacido!
 
Sin manos se quedaría
por volver a acariciarte,
por ti ella moriría
por poder de nuevo abrazarte.
 
Con el demonio se pelearía
por apartarte de su maldad,
de su malicia lo despojaría,
lo mataría sin piedad.
 
Una madre siempre perdona,
su amor por ti es infinito,
por ti ella se apasiona,
eres su hijo bendito.
 
El universo prendería,
con tal de verte feliz,
junto a ti siempre estaría,
te ayudaría a olvidar tu desliz.

           LOS ELEGIDOS

Benditos los nobles de corazón,
los que te ofrecen su vida
sin esperar nada a cambio
y te devuelven la ilusión.
 
Bondadosos aquellos
que se dan sin condición,
los que sufren a tu lado
los que curan tu frustración.
 
Puros los que te miran
con los ojos del alma,
los que no saben de razas
los que te provocan calma.
 
Afortunados los que ofrecen
lo poco que tienen,
los que te aceptan como eres
y a darte su amor viene.
 
Dichosos los que sueñan
con regalarte un mejor futuro,
te dedican una sonrisa
te sacan de un apuro.
 
Bienaventurados los que vienen
en nombre del señor,
los que ven en tus ojos
la angustia y el dolor.
 
Ellos son los elegidos
por su entrega y devoción,
velan por los afligidos,
dios les da su bendición. 

 PEDRO CÁCERES. 


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