viernes, 11 de junio de 2021

ECOS DE LA SABANA nº 132


Viernes 11 Junio 2021
TIEMPOS DE ESPERANZA

El martes pasado el amigo y compañero sacerdote Joaquín Sánchez, capellán en la prisión de Sangonera, animador del programa Tiempos de Esperanza en la radio Onda 92 en Torres de Cotilla, me invito para hablar de mi experiencia en estos años pasados en África y aquí en Murcia, os copio lo que José Antonio, el director de la radio escribió y podéis ver y escuchar la entrevista pinchando en la foto.

Joaquín Sánchez conversa hoy en "Tiempos de esperanza" con Ángel de la Victoria León, misionero javeriano que ha desarrollado su labor durante 11 años en Camerún y 14 en Chad, uno de los países más pobres del mundo, con una esperanza de vida que ronda los 52-53 años. Natural de Milagro (Navarra), una conferencia de un misionero en el instituto le llevó a "dar mi vida por el Señor Jesús por la misión".

Comenta los tremendos contrastes entre nuestra sociedad y forma de vida y la de estos países africanos que no disponen de una sanidad pública que les costee los tratamientos médicos, tienen que comprarlo y pagarlo todo. Sin embargo, allí descubres lo esencial que es la vida y lo poco que realmente necesitamos para vivir, la cercanía de la gente y su participación.

Asegura que "todo lo distinto parece que nos agrede, que nos van a quitar los recursos, un miedo que se instala de ver al otro como un rival". Propone "abrir los ojos al mundo y darnos cuenta que el otro no es un enemigo. Ser receptivos, no crear barreras".

Su blog personal: http://ecosdelasabana.blogspot.com/

 

PINCHA EN LA FOTO Y PODRAS VER Y ESCUCHAR LA ENTREVISTA

 


viernes, 4 de junio de 2021

FOTOS ECOS DE LA SABANA n 131

PINCHA EN LA FOTO PARA VER EL ALBUM DE FOTOS 
DE KINSHASA Y DE CAMERUN 
 

ECOS DE LA SABANA nº 131

 

Viernes 4 Junio 2021

 MORIR CON DIGNIDAD EN ÁFRICA

Muerte y dignidad, dos realidades que conviven en cada ser humano: una como camino de búsqueda de garantía de vida; otra como camino de finitud, pero también de trascendencia y plenitud.

Este artículo quiere abordar la reflexión sobre lo que supone morir en una determinada cultura –concretamente la africana– y sobre qué significa dignidad en un determinado contexto y cómo se muere dignamente en este querido continente africano.

En África, morir es un paso, el paso de esta vida a encontrarse con Dios y con los ancestros que nos precedieron y, tristemente, hay mucha familiaridad con la muerte. En estos países hay todavía una alta mortalidad materna e infantil, y una esperanza de vida que no supera en ningún caso más de los 60 años; con lo cual las personas están acostumbradas a perder algún miembro joven de la familia, incluso algún niño de forma inesperada por un simple paludismo mal tratado, por una anemia o por una infección diagnosticada tardíamente.

Todo esto implica que la muerte es un hecho cercano y puedo decir que habitual en esta tierra. E incluso, algo que nos descoloca aquí a los sanitarios en la práctica clínica es la cantidad de muertes evitables que tenemos que afrontar, simplemente por llegar tarde a un hospital o por una negligencia previa.

Por otro lado, nos enfrentamos al dilema ético de qué es “morir con dignidad”. Podemos preguntarnos en este contexto de pobreza sociológica (económica, educativa, ética, social, etc.), qué es la dignidad. Hay que tener en cuenta que en muchos países africanos los derechos humanos son avasallados todos los días, y los mismos ciudadanos no conocen sus derechos ni saben defenderlos. Justamente por ello, es difícil responder qué es la dignidad para alguien que vive carente de ella todos los días y qué es vivir con dignidad cuando tus necesidades básicas no están cubiertas, cuando cada día hay que sobrevivir y cuando el objetivo cotidiano es buscar algo para poder comer hoy.

CONTEXTO DEL ENFERMO CRÓNICO O TERMINAL EN ÁFRICA

Para mí, tras una larga experiencia de trabajo en cuidados paliativos en Camerún y ahora en la República Democrática del Congo, morir con dignidad en África puede ser simplemente morir en una cama con un colchón medianamente confortable, si se tiene, o en una colchoneta de espuma de no más de 5 cm. Puede ser morir sin dolor en un entorno donde las familias están habituadas a ver a sus familiares morir gritando de dolor, simplemente por no tener dinero para comprar un analgésico o no tenerlo disponible. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los países africanos no hay acceso a analgésicos potentes.

Aproximadamente, el 89% del consumo total mundial de morfina tiene lugar en países de América del Norte y Europa. Los países con ingresos bajos o medios, donde se concentra casi la mitad de los pacientes con cáncer y donde se produce el 95% de las nuevas infecciones de VIH, representan tan sólo un 6% del consumo mundial de morfina. En 32 países de África prácticamente no existe distribución de morfina. Por ello, podemos decir que morir con dignidad es tener acceso a estos antiálgicos potentes sin los cuales no se puede controlar mucho el sufrimiento físico debido al dolor.

Es muy importante considerar el sufrimiento global. El primer requisito es tomar conciencia de la existencia de sufrimiento en los pacientes cuando no responden bien a los tratamientos, cuando se les nota afectados, tristes o decaídos, insatisfechos. Son poco expresivos a pesar de los cuidados. El sufrimiento es una experiencia integral, que incluye las dimensiones físicas, psicológicas, espirituales, sociales y culturales de la persona. En el contexto africano, el peso cultural es importante (lo voy a desarrollar después con el tema de la brujería), pero también que hay que tener en cuenta otro aspecto, la falta de autonomía del enfermo en la toma de decisiones. Así, por ejemplo, si una persona terminal va a ser hospitalizada o se la va a llevar a casa, la persona que decide los cuidados que se le van a aplicar es quien paga los gastos que se puedan originar. Al enfermo casi nunca se le pregunta qué desea ni dónde desea morir.

Otro factor que hay que considerar es el peso de la pobreza contextual. La persona que está en el final de su vida, se pregunta con mucha frecuencia qué va a ser de su familia, de sus hijos, etc., si él fallece y cuando todo el peso económico depende de ella. Y esto causa un gran sufrimiento, que con frecuencia empeora los síntomas físicos.

MORIR CON LIBERTAD FRENTE A TRADICIONES SUPERSTICIOSAS

Morir con dignidad es morir sin ser acusado de brujería. Esto provoca un sufrimiento psicológico muy grande. En África, siempre hay que buscar un culpable de la muerte, no se acepta la muerte por causas naturales, y más si es una muerte brusca. En estas situaciones los médicos tenemos que realizar un trabajo delicado y respetuoso con sus tradiciones, pero fiel al diagnóstico clínico para explicar a la familia que la causa de muerte es un cáncer, una cirrosis o un infarto, y no se debe a que alguien ha lanzado una maldición. Explicar simple y pausadamente todo esto, puede evitar muchas divisiones familiares y que alguien inocente sea acusado culpable de una muerte y rechazado de su familia. En algunos países de África, por ejemplo, muchos de los niños de la calle han sido abandonados por sus familias porque se las ha acusado de brujería.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el recurso a la medicina tradicional. En Camerún, por ejemplo, el 80% de los casos de cáncer los diagnosticábamos en un estado avanzado, y constatábamos que antes de acudir a la medicina moderna, la mayoría de los enfermos habían visitado 3-4 curanderos tradicionales que les prometían falsas curaciones y lo único que hacían era retrasar el diagnóstico y el tratamiento. Aquí, la medicina tradicional está muy arraigada y es uno de los aspectos que impiden muchas veces tener una muerte digna. La mayoría de los curanderos dicen que el dolor fuerte forma parte del proceso de sanación y que se debe soportar y no tomar nada para aliviarlo, pues es un signo de curación. Además, estos curanderos cobran grandes sumas de dinero que les empobrecen e impide que después puedan pagar un tratamiento en la medicina científica. Estos curanderos son los que, en la mayoría de los casos, animan al enfermo a pensar que es alguien cercano el que le ha echado una maldición o que ha hecho algo para que caiga enfermo y le responsabilizan de dicha enfermedad o muerte.

MORIR ACOMPAÑADO Y AMADO

Morir con dignidad implica también sensibilizar a la familia de que la vida de alguien es importante hasta el momento mismo de la muerte. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los países africanos toda sanidad, pública o privada, es de pago y nadie será atendido si no paga sus cuidados. Con lo cual, en el caso de enfermedades crónicas, el enfermo ya no puede trabajar, se considera improductivo y, por tanto, es una carga para la familia: carga económica porque ya no produce, carga porque hay que pagarle los cuidados y ocuparse de todo lo que necesita para vivir. Entonces, la familia en muchos casos, decide no gastar ni invertir más en sus cuidados, al no considerarse ya la curación sino simplemente el alivio de los síntomas. No consideran la importancia de un alivio de los síntomas y del interés de un tratamiento eficaz que mantenga una buena calidad de vida en el enfermo, que pueda hacer de sus últimos meses o días, un tiempo de vivir con paz, con dignidad y sin sufrimiento. Todo esto es muy difícil de comprender para las familias que viven con pocos recursos y con unos niveles económicos muy limitados. Igualmente hay que sensibilizar mucho de la importancia del cuidado por parte de la familia, del amor, la atención que el enfermo necesita. La familia, desde siempre, ha tenido un papel importante en el cuidado, cuya presencia, apoyo, afecto, constituyen para el enfermo un factor terapéutico esencial. El Papa Francisco lo recordaba. “Aún hoy, en muchas partes del mundo, el hospital es un privilegio para pocos, y a menudo está distante. Son la mamá, el papá, los hermanos, las hermanas, las abuelas quienes garantizan las atenciones y ayudan a sanar”, PAPA FRANCISCO, Audiencia General, 10 junio 2015.

MORIR RECONCILIADO

Morir con dignidad en África, como en cualquier contexto mundial, es también morir reconciliado con uno mismo, con los demás y con la divinidad en sentido amplio según los contextos, y que para nosotros es Dios.

Morir con paz pasa por morir reconciliado con uno mismo, hacer una relectura positiva de lo que yo he sido y he hecho en la vida, el bien que hayamos hecho nunca desaparecerá. Es bueno ponerle nombre, agradecer lo bueno, recordar los éxitos. Igualmente, importante es reconocer aquello que no ha sido tan bueno, donde hemos podido equivocarnos o dar falsos pasos que han podido hacernos daño a nosotros mismos o a los demás. Examinar y pedir perdón es muy reparador y facilita vivir serenamente los momentos finales de nuestra existencia, por los cuales todos tenemos que pasar. Morir con dignidad, es morir reconciliado con los demás. En el contexto africano es muy importante la palabra. Facilitar o incluso provocar el encuentro del enfermo con los miembros de su familia, de su entorno, de aquellos con los que estaba enemistado es importante. He visto morir a varias personas que estaban semiinconscientes durante varios días, pero esperaban que viniera un hijo o un hermano con el que querían reconciliarse, y una vez que se ha producido ese encuentro, la persona fallece en las horas siguientes, como si en ese momento ya todo estuviera cumplido y se diera permiso para marcharse. Pedir perdón y sentirse perdonado es algo muy bueno y reparador para la persona; despedirse de la manera que sea -que puede ser muy variada-, dar buenos consejos a la familia para perpetuar la unidad y el buen ambiente familiar es sin duda una gran ayuda para el paciente.

Como también he señalado, ¡qué importante es reconciliarse con Dios! Toda persona en África tiene un gran sentido de la transcendencia y está abierto a una relación con la divinidad, en medio de un contexto religioso plural (cristianos -tanto católicos como protestantes-, musulmanes, animistas, etc). Hay un gran sentimiento de que la vida se recibe de Dios, es un don de Dios y ese mismo Dios un día nos recupera. Es muy habitual y reconfortante que el propio enfermo exprese el deseo de confesarse o de que venga un sacerdote -o su pastor en el caso de los protestantes-, y que pueda rezar junto con toda su familia alrededor de la cama del enfermo. Prepararse espiritualmente para la partida final es un deseo expresado muchas veces por el propio enfermo y satisfecho por su familia en la mayoría de los casos. Y es otro motivo para morir en paz, con dignidad y sentirse reconfortado.

Por evocar también un tema tan actual en nuestro mundo, en nuestro contexto africano, es prácticamente inexistente la idea ni la práctica de la eutanasia. Incluso se considera mal vista y rechazada al considerarse una ruptura con las leyes naturales y divinas. Sin embargo, en algunas culturas africanas sí que se practica lo que ellos denominan “ayudar a morir” y se da en los enfermos ya agonizantes e inconscientes que practican ciertos métodos que ellos conocen y que les ayudan a morir más rápido.

MORIR ASISTIDO POR UN PERSONAL SANITARIO COMPASIVO

En este morir con dignidad, el personal sanitario no podemos eludir la gran responsabilidad que tenemos de formarnos y formar a las generaciones jóvenes en la ética del cuidado, entendida como dice la carta Samaritanus Bonus, aprobada por el Papa Francisco, como solicitud, premura, coparticipación y responsabilidad hacia las mujeres y hombres que se nos han confiado porque están necesitados de atención física y espiritual (Cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Roma).

Podemos ser personal sanitario que asistimos al enfermo, pero sin compasión ni amor por él. Estamos llamados a estar junto al enfermo y a acompañarle en su proceso de gestión de su propia muerte. La misma carta nos dice que “todos somos llamados a dar testimonio junto al enfermo y transformarse en “comunidad sanadora” “. Qué importante sentirse comunidad junto a otros y todos participes en este proceso de ayuda a morir con dignidad. Por eso, la actitud de quien atiende a una persona afectada por una enfermedad crónica o en la fase terminal de la vida, debe ser aquella de “saber estar”, de velar con quien sufre la angustia del morir, de “consolar”, de ser compañero en la soledad, de ser copresencia que abre a la esperanza.

La pobreza no está reñida con la compasión, al contrario, en ocasiones las personas sencillas y vulnerables son más sensibles y compasivas. El acompañamiento pastoral reclama el ejercicio de las virtudes humanas y cristianas de la empatía (en-pathos), de la compasión (cum-passio), del hacerse cargo del sufrimiento del enfermo compartiéndolo, y del consuelo (cum-solacium), del entrar en la soledad del otro para hacerle sentirse amado, acogido, acompañado, apoyado. Tenemos la responsabilidad personal y pastoral de adaptarnos al contexto donde vivimos y trabajamos, y aportar nuestro siempre posible granito de arena para crear un mundo mejor, también cuando se trata de acompañar el final de la vida.

Algo que se debe evitar -y sensibilizar en el contexto africano- es el impedir la soledad del enfermo. Cada vez más, constatamos un fenómeno que antes no existía, y es el abandono también en África de las personas mayores y enfermas. El hecho de aumentar la esperanza de vida, hace que muchos mayores sean abandonados o lo que es peor, señalados como “brujos” por su familia o comunidad de pertenencia, lo cual lleva a que su final de vida sea muy difícil. Hay que tener en cuenta que el 60 % de los habitantes de África subsahariana no tiene acceso al agua potable y sólo el 30 % dispone de sanitarios. Podemos imaginarnos lo que puede suponer para una persona con una enfermedad terminal por ejemplo o simplemente mermada por la edad, el hecho de no tener un servicio-WC en casa y tener que hacer sus necesidades en el campo, o bien el hecho de no tener agua disponible en casa, lo cual hace muy difícil la higiene personal y del hogar; así como el hecho de tener que cocinar con leña, lo cual hace casi imposible poder realizarlo, y hace que dependa de algún vecino o familiar que quiera ayudarle a traer leña para simplemente calentarse un poco de agua o poder comer algo. También ciertas familias dejan sólo al enfermo en el lecho de muerte, bajo la creencia de que en el momento de morir el enfermo puede pasar los malos espíritus a los familiares cercanos que rodean su cama.

Para finalizar y a modo de resumen, podemos decir que morir con dignidad en África, es morir en paz, sin dolor, con un mínimo de limpieza, en un lecho confortable, rodeado de su familia y reconciliado consigo mismo, con los demás y con Dios. Creo que en el fondo es a lo que todo ser humano aspira, independientemente de su origen. La vida tiene la misma dignidad y el mismo valor para todos y cada uno: el respeto de la vida del otro es el mismo del que se debe a la propia existencia desde sus inicios hasta su final.

Ana María Gutiérrez Martínez, Esclava del Sagrado Corazón de Jesús. Médico. Licenciada en Estudios Eclesiásticos. República Democrática del Congo

Artículo publicado en la Revista Temes d’avui. Nº63. Mayo 2021. Barcelona.

viernes, 28 de mayo de 2021

FOTOS Y VIDEOS ECOS DE LA SABANA nº 130


 PINCHA EN LA FOTO DE ARRIBA PARA VER LOS VIDEOS Y ESCUCHAR EL HIMNO DE LA CAN 2022 Y EN LA DE ABAJO PARA VER EL ALBUM DE FOOTS



ECOS DE LA SABANA nº 130

 

Viernes 28 Mayo 2021

Amigos del barrio los protagonistas del himno de la CAN 2022.

En enero del año que viene, 2022, se celebrará en Camerún la CAN, Copa de África de las Naciones, un campeonato de futbol para toda África. Es cierto que debería haberse celebrado en 2020 pero a causa de la covid 19 no pudo celebrarse, y menos mal, porque los estadios que llevaban varios años en construcción no se habían terminado. Ese no es el tema de hoy pues nos llevaría muy lejos con todo el dinero robado o pasado debajo de manga, con todas las comisiones recibidas, con todas las facturas sobrefacturadas en donde un saco de cemento que cuesta 7,62 €, se ha cobrado tres veces más caro a 22,8 €. Ya el año pasado, cuando yo estaba todavía allí, la prensa decía que el campo de futbol que estaban construyendo en Yaundé para esa CAN era en ese momento el más caro de los construidos en toda África, y todavía faltaba mucho para terminarlo.

Hoy os quiero hablar de un grupo de jóvenes de la parroquia de la que los misioneros javerianos nos ocupamos, y que tienen pasión por la música. En nuestra parroquia hay 4 corales de música que animan las 4 misas del domingo: una que canta en ewondo, el idioma local y anima la misa de las 6h30 de la mañana, misas muy animadas por cierto; otra es de niños que cantan como ángeles y animan la misa de niños a las 9h30, y las otras 2 son de jóvenes que animan las misas de jóvenes a las 11h30 y 18h30. Os aseguro que hay una afición muy grande por la música y una cantidad considerable de personas que cantan muy bien.

Roland Julien Ntsa, es un joven muy activo en la parroquia, durante muchos años fue miembro de una coral, un gran animador, fundador también de una asociación de lucha contra la droga allí en el barrio, y otras muchas cosas más. Fue él quien reunió a un grupo de jóvenes y a un par de niñas que cantan en la coral de los niños y que tienen unas voces estupendas. Creó un grupo llamado ÁFRICA SMILE, que significa LA SONRISA DE ÁFRICA, para poder presentarse al concurso para elegir el himno de la CAN 2022. Roland dice que su idea era de hacer sonreír a África enfrente del mundo y de mostrar los talentos de estas niñas y jóvenes ante el desafío que se les presentaba.

El título de la canción es muy original, “on est fou de foot”, “somos locos de futbol o estamos locos por el futbol”, y tiene un ritmo muy original y muy africano. En Camerún todo el mundo es forofo del futbol; todos son o futbolistas, o entrenadores, o árbitros.

Así Roland con su grupo se presentaron al concurso para elegir el himno y a su gran sorpresa fueron retenidos con otros 2 grupos más, de cantantes famosos en Camerún por su música, para la elección final que se organizó el sábado 15 de mayo en el palacio de deportes de Yaundé. Y allí fue una inmensa alegría la que invadió a todos los miembros del grupo al escuchar el veredicto final que daba a su canción como ganadora del concurso. Fue una locura la que se produjo entre todos los miembros del grupo, familiares y amigos que habían asistido al acto, pues no se lo esperaban. Podéis ver el álbum de fotos, el video de la canción y escuchar la canción entera con un ritmo endiablado y muy africano. Todo producto de ellos: texto, música y hasta la grabación en un estudio cutre del barrio pero que es eficaz.

Roland me decía que querían que fuera una canción alegre, que invitara a bailar, a la fiesta, pero al mismo tiempo que transmitiera un mensaje de bienvenida a todos los equipos que participarán en esta competición, y al mismo tiempo una invitación a hacer del futbol y del deporte un instrumento de paz, de reconciliación, de encuentro, de convivialidad; un instrumento que una los pueblos y las personas más allá de sus diferencias. Cuando supieron que estaban entre los 3 seleccionados invitaron a amigos suyos para preparar una coreografía y un movimiento de todos.

Me alegré mucho por su victoria y he sentido un gran orgullo por esta hazaña que ellos han conseguido. Orgullo por conocerlos a todos desde que eran pequeños: Roland y su hija Ange, Annamaría y su hermana Brigitta, Bernadette, Erica y Marie-Lysianne.

Como veis también hay noticias alegres, de esperanza y con ilusión que nos vienen del Sur. Deseamos a estos amigos que sigan llevando la SONRISA por todos los sitios a los que vayan, y que no solo “estemos locos por el futbol”, sino también “locos por la vida, por hacer un mundo mejor”.

 

Y para acabar 2 frases que me han gustado:

“Si quieres cambiar el mundo cámbiate a ti mismo”. Mahamat Gandhi

“No juzgadme por mis éxitos, juzgadme por las veces que me caí y volví a levantarme” Nelson Mandela

viernes, 21 de mayo de 2021

ECOS DE LA SABANA nº 129

Viernes 21 Mayo 2021 Cuando la presión de los pequeños cambia las cosas. 

 Durante esta semana he recibido muchos mensajes de consternación y pena de la parte de muchas personas al conocer esta noticia de la expropiación de la tierra a toda esta gente por el capricho de algunos adinerados y de empresas sin escrúpulos en complicidad con las autoridades. También mensajes de rabia al descubrir lo que se está haciendo con la población pobre en los países del sur, y a menudo a causa de la sed insaciable de grandes empresas internacionales que muy a menudo suelen tener un nombre bueno e incluso a veces se presentan como los bienhechores de la humanidad. Ha habido varios también que se han sorprendido y alegrado de ver la tarea de la iglesia, y cómo ésta, sin hacer ruido, está al lado de los más pobres y con los pocos medios que están a su alcance, lucha para devolver dignidad a esta gente y hace presión para que este sistema injusto no se perpetúe. Pues bien hoy nos alegramos inmensamente porque esta presión realizada por Foi et Justice (Fe y Justicia) en defensa de toda la población de los 26 pueblos del valle de Ntem, afectada por el desahucio de casi 66.340 hectáreas en favor de esas empresas y multinacionales, ha dado su fruto. Desde que el gobierno hizo el decreto de desahucio de sus tierras el 11 de agosto de 2016, han sido casi 5 años de presión, de acompañamiento, concienciación, reivindicación, encuestas, y
documentos presentados a las distintas autoridades, ese trabajo ha dado su fruto. Sin duda la guinda en el pastel o la gota que he hecho que el vaso se desbordara ha sido el documento, con toda la relación documentada y exhaustiva, que Foi et Justice presentó e hizo público el 24 de marzo de este año, 2021.
Un documento o relación final, bien documentado, fruto de un largo y minucioso trabajo en el que se pone en evidencia el no respeto del medio ambiente ni de los derechos de la población rural, tampoco se toma en cuenta el impacto sobre la soberanía alimentaria y el desarrollo durable de esa zona. En esa relación se invitaba al gobierno y a las instancias de poder y de decisión a abrir los ojos a todas las consecuencias nefastas que este proyecto ocasionaría. Por eso el primer ministro, en respuesta a los gritos y suplicas de la población, ha publicado un decreto con fecha del 5 de Mayo del 2021 en el que publica que se ha anulado el decreto anterior de 2016 de expropiación de 66.340 hectáreas de selva en el valle de Ntem,
así como los contratos en los que se ceden estos terrenos a las empresas Neo Industry y PAC. Como veis es una pequeña-gran victoria y hoy podemos alegrarnos y descubrir como “la unión hace la fuerza”, o como decían en Chad “una sola cuerda no sirve para atar la gavilla”. Al mismo tiempo vemos como estas acciones de los religiosos unidos en la asociación Foi et Justice y haciendo presión a través del activismo en la denuncia y en la defensa de situaciones que afectan a la gente sencilla en su día a día ha dado sus frutos. Hoy nos alegramos todos por este desenlace feliz y tomamos fuerzas para seguir luchando para humanizar nuestro mundo, y para que todos puedan tener condiciones mínimas de vida.



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