Domingo 8 de febrero 2026MANOS UNIDAS, Guerra contra el hambre
Como cada año en el 2º domingo de febrero celebramos la campaña contra
el hambre organizada por Manos Unidas, el brazo de la iglesia que mira al mundo
y que intentar echar una mano para paliar contra la desigualdad, la injusticia,
la pobreza y el hambre.
Vivimos en un mundo marcado por la violencia y los conflictos armados, son
muchos los que invitan a armarse y a la violencia. Nosotros, siguiendo el
mensaje de Jesús creemos que el camino y la solución es la paz. Pero esta no
empieza cuando callan las armas. Se construye mucho antes: cuando se garantiza
una vida digna, cuando se erradica el hambre, cuando se reducen la pobreza y la
desigualdad.
La Campaña de Manos Unidas de este año 2026 tiene como lema «Declara
la guerra al hambre», y es una llamada urgente a combatir las causas
profundas de la violencia y a apostar por un desarrollo justo como camino
imprescindible hacia una paz real y duradera. El hambre es un arma silenciosa
más letal que las armas de guerra.
La violencia no siempre llega en forma de guerra. En muchas partes del
mundo esa violencia es algo cotidiano: un plato vacío sobre la mesa, una
escuela que cierra sus puertas, una familia que no puede garantizar un futuro
para sus hijos... Es una violencia que no hace ruido, pero que condiciona miles
de vidas y erosiona cualquier posibilidad de paz.
Porque donde hay desigualdad, hambre y pobreza, la paz se
vuelve frágil y el futuro, incierto.
El hambre, la pobreza extrema y la exclusión no son solo
consecuencias de la violencia, sino también sus causas.
Hoy, 1.100 millones de personas viven en pobreza
multidimensional aguda, más de la mitad niños, y casi el 40 % de
ellas reside en países afectados por guerra, fragilidad o bajos niveles de paz.
El gasto militar mundial alcanzó un récord de 2,7 billones de
dólares, y la inversión en construcción de paz apenas supuso 47.200
millones, el 0,52 % del gasto militar global.
Detener los conflictos armados no basta para conseguir una paz
verdadera y duradera. La base para alcanzarla es construir sociedades más
justas e inclusivas, donde todas las personas tengan oportunidades y puedan
vivir con dignidad.
La paz es más que ausencia de guerra, exige educación, justicia
social y derechos garantizados. Solo con un desarrollo
integral y sostenible —con redistribución de la riqueza, cuidado del
planeta y participación de la sociedad civil— la paz puede consolidarse.
Vivimos en un mundo que no solo es menos pacífico, sino que es menos
capaz de construir la Paz. Actualmente, 78 países están involucrados en
conflictos más allá de sus fronteras, y existen 59 conflictos armados activos
en el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
La violencia armada no desaparece, se vuelve crónica,
especialmente en muchos países donde los conflictos permanecen «activos» pero
invisibles.
Son países como Burundi, Camerún, Etiopía, Egipto, Libia, Mali,
Nigeria, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, en
África; Afganistán, Filipinas, India, Myanmar, Pakistán, Tailandia, en Asia;
Irak, Siria, Yemen, en Oriente Medio; o Colombia, Haití, Honduras, México, en
América Latina.
Con esta campaña Manos Unidas quiere lanzar un mensaje claro: combatir
el hambre y la pobreza es prevenir conflictos y construir paz.





















