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domingo, 26 de julio de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 327: LLAMADA A LA CONVERSIÓN PARA HUMANIZAR LAS PRISIONES EN CAMERÚN

Domingo 26 Julio 2026   
  Llamada a la conversión para humanizar las prisiones en Camerún
Estos días leía la carta que el arzobispo de Douala, Samuel Kleda, en Camerún, escribía en la que expresaba su preocupación por las condiciones carcelarias que los presos viven en la mayoría de las prisiones del país.

El arzobispo de Douala alertaba sobre las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias, las condiciones inhumanas y su preocupación por las mujeres y los menores en las cárceles. Kleda cita un discurso del papa León durante su viaje apostólico a Camerún, hace 3 meses, en el que hacía una llamada a que la dignidad humana sea el pilar del sistema penitenciario.

En su carta pastoral sobre las condiciones carcelarias publicada a finales de junio, el arzobispo de Douala describe cómo las cárceles sufren hacinamiento. Los presos viven en condiciones particularmente difíciles: “Insuficiente alimentación, acceso limitado a la atención médica, hacinamiento e infraestructura inadecuada”. El obispo Samuel Kleda también está preocupado por la presencia, en algunos centros penitenciarios, de mujeres, hombres y, en ocasiones, menores que comparten los mismos espacios debido a la falta de infraestructura suficiente. Las detenciones preventivas prolongadas también son motivo de preocupación.

El arzobispo considera inaceptable que muchas cárceles camerunesas alberguen a más personas en espera de juicio que condenadas. Deplora el incumplimiento de los plazos legales de detención y reitera que toda persona detenida tiene derecho a un juicio en un plazo razonable. Considera que esta situación contribuye a las reiteradas violaciones de los derechos fundamentales.

Durante su viaje a Camerún, el Papa León, invitó a las autoridades a romper las cadenas de la corrupción. En su carta, el arzobispo de Douala muestra cómo la corrupción en el sistema judicial y penitenciario hace que las personas más pobres sufran más en los procesos judiciales. El arzobispo dice que «la corrupción obstaculiza el desarrollo del país y socava la igualdad ante la ley».

El arzobispo Samuel Kleda basa su mensaje en las enseñanzas de Cristo, e invita a los fieles a demostrar su solidaridad con los presos. Añade: «Amar al prójimo también significa acompañar a los presos, sin distinción ni exclusión, y reconocer en cada persona una dignidad que nunca desaparece». El arzobispo Samuel Kleda recuerda que, a pesar de sus delitos, su dignidad humana debe ser respetada, invita a las familias y a los fieles a no abandonar a sus seres queridos encarcelados. Y termina recordando que no podemos olvidarlos: «Los juzgamos y los olvidamos, aunque siguen siendo seres humanos».

El 7 de diciembre 2019 yo escribía una reflexión sobre la situación que ya entonces se vivía allí en Yaundé, capital de Camerún. Y hablaba sobre el caso que un amigo llamado Max vivió en su propia carne. Max pasó 5 años en prisión sin haber hecho nada y sin ser tan siquiera ser juzgado. También puse unas fotos del hacinamiento que allí en la cárcel se vivía y que ilustra un poco la situación que el obispo Kleda denuncia.

Si alguno está interesado puede leer la entrada siguiente en donde describo su caso en los ecos nº 89. 

https://ecosdelasabana.blogspot.com/search/label/Carceles%20camerun

PINCHA EN LA FOTO PARA VER LAS FOTOS PUBLICADAS EN EL 20219


Abajo pongo también el texto íntegro de la carta que el obispo de Douala ha escrito por si hay algún curioso.


LLAMAMIENTO A LA CONVERSIÓN PARA HUMANIZAR
LAS PRISIONES EN CAMERÚN
CARTA PASTORAL SOBRE LAS CONDICIONES PENITENCIARIAS

A mis hermanos y hermanas en Cristo, a las mujeres y hombres de buena voluntad, a las autoridades civiles, militares y judiciales de nuestro país.

«Estuve en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,36).

 1. Estas palabras de Jesucristo resuenan hoy en nuestra conciencia colectiva como un solemne recordatorio, una pregunta apremiante y, para muchos en Camerún, como un clamor ahogado tras los muros. Es al escuchar este clamor, percibido durante las visitas pastorales en Douala, transmitido por familias afligidas o susurrado en la intimidad de la oración, que me siento impulsado por el Espíritu a dirigiros esta carta: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido». Me ha enviado… a proclamar libertad a los cautivos” (Lc 4:18).

2. En el versículo bíblico que abre esta carta, Jesús se identifica con el prisionero. Al hacerlo, eleva su condición a la dignidad absoluta. Visitar al prisionero, cuidarlo y respetar su dignidad humana es un mandamiento que toca la esencia misma de nuestra fe y nuestra humanidad compartida, y que estamos obligados a observar. Este mandamiento nos invita, en conciencia, a examinar la realidad de los lugares de privación de libertad en nuestro país. Lo que vemos y oímos allí es una profunda herida para el Cuerpo de Cristo y para la sociedad camerunesa en su conjunto.

3. Esta carta pretende ser un acto de verdad y caridad pastoral, nacido no de un espíritu polémico, sino de un deber de conciencia y una compasión urgente. Su objetivo es exponer la injusticia sistémica que rodea el arresto, la detención y el encarcelamiento de muchos cameruneses. Se trata de denunciar la intolerable práctica de los secuestros y las detenciones secretas. Las detenciones, las condiciones degradantes y abusivas en las comisarías y brigadas de gendarmería, el sistema penitenciario infernal, la corrupción que asola todo el sistema judicial y los procedimientos penales, a menudo objeto de abusos. Este panorama, que dista mucho de ser exhaustivo, es lo suficientemente grave como para exigir un cambio de perspectiva y de mentalidad por parte de todos, así como una transformación de nuestras estructuras. Es con este espíritu de diálogo constructivo, pero firme en la verdad, que me dirijo a vosotros hoy. 

I. Del secuestro o arresto a la prisión: una verdadera odisea

a. La angustia del secreto: desapariciones y detenciones arbitrarias

4. Incluso antes de enfrentarse al problema del encarcelamiento de un ser querido, muchas familias camerunesas experimentan una profunda angustia: la angustia de la incertidumbre. Las personas arrestadas o secuestradas, a menudo sin orden judicial, por agentes uniformados o de civil, desaparecen para ser retenidas en lugares secretos. Les cortan la comunicación telefónica y borran sus huellas. Sus familiares, aterrorizados, corren de comisaría en comisaría, de comisaría en comisaría, de juzgado en comisaría, y con frecuencia se topan con un muro de negación, indiferencia o amenazas. Esta práctica de detención secreta en lugares desconocidos, a veces extraoficiales, constituye una violación absoluta de la ley.

Deja al individuo sin protección legal, lo hace vulnerable a todo tipo de abusos e inflige una tortura psicológica prolongada a su familia. Las detenciones masivas, por su parte, suelen derivar en detenciones arbitrarias que, para algunos, se prolongan indefinidamente.

b. Comisarías y brigadas de gendarmería: antesalas del sufrimiento

5. Para quienes se encuentran detenidos en un domicilio conocido, la terrible experiencia comienza en condiciones a menudo inhumanas. Las celdas de muchas comisarías y brigadas de gendarmería son verdaderas mazmorras que no respetan los derechos humanos. Estas celdas están superpobladas, carecen de ventilación, luz y ropa de cama. Los detenidos duermen sobre el suelo de cemento desnudo e insalubre. Solo disponen de un cubo por celda para la higiene personal. El agua potable es extremadamente escasa, al igual que la comida suficiente y de buena calidad. Con frecuencia, la detención allí supera el límite legal, prolongándose durante semanas en total ilegalidad. En estos tugurios, la salud se deteriora rápidamente y la presunción de inocencia se viola a diario. Estas condiciones, contrarias a la Constitución camerunesa y a los tratados internacionales ratificados por nuestro país, constituyen un trato cruel, inhumano y degradante, prohibido en todo momento, lugar y bajo toda circunstancia.

II. El infierno de la prisión: Cuando el castigo se convierte en tortura adicional

6. El traslado a prisión, presentado como una «solución», suele ser simplemente un paso hacia otra forma de sufrimiento institucionalizado. Las cárceles camerunesas son trampas mortales. Las condiciones insalubres, el hacinamiento, la desnutrición, las enfermedades, los abusos, el acoso, la prostitución y la presencia de narcóticos convierten nuestras cárceles en auténticos corredores de la muerte. El hacinamiento alcanza niveles catastróficos (más del 500 % en algunas), transformando cada celda en un espacio de lucha por la supervivencia. El aire está viciado, el calor es sofocante y el hedor, nauseabundo e insoportable. Muchos reclusos padecen enfermedades oculares debido a la deficiente iluminación de las celdas, que empeora progresivamente.

7. El acceso a la atención médica es un espejismo. Las enfermerías carecen de equipamiento adecuado y el personal está sobrecargado de trabajo. Enfermedades contagiosas como la tuberculosis, la sarna y la fiebre tifoidea se propagan sin control. Los reclusos con VIH o diabetes ven cómo su estado de salud se deteriora rápidamente por la falta de tratamiento continuo. La comida, pobre en vitaminas y calorías, es insuficiente para mantener la ya debilitada salud de los presos enfermos. Su supervivencia depende del apoyo externo de sus familias o del mercado negro carcelario. Aquellos cuya enfermedad requiere traslado a un hospital no son bien recibidos ni reciben la atención adecuada, debido a la falta de fondos o a las facturas impagadas.

8. Esta realidad es aún más cruel para las personas vulnerables. Las mujeres detenidas carecen de productos básicos de higiene femenina. Algunas, encarceladas con sus bebés, ven crecer a sus hijos tras las rejas, con un futuro comprometido por la falta de condiciones propicias para su desarrollo normal. Los menores, que lógicamente deberían estar separados de los adultos y recibir el apoyo educativo adecuado, suelen quedar abandonados a su suerte, sometidos a la ley del más fuerte y a diversas formas de abuso y explotación.

III. Un sistema pervertido: Corrupción y negación de justicia

9. Esta cadena de sufrimiento, lejos de ser exhaustiva, se alimenta y perpetua por dos males principales: la corrupción y la perversión de la justicia. En el sistema penitenciario, la corrupción fluye como el aceite en los engranajes. Comienza en el momento de la detención para evitar problemas, continúa en la celda para obtener un mínimo de comodidad —un colchón, medicamentos o una llamada telefónica— y estalla en los pasillos de los juzgados para agilizar el caso o hacerlo desaparecer. Esta economía de la miseria crea un sistema de justicia de dos niveles: uno para quienes pueden pagar; otro para los pobres que sufren plenamente la lentitud, la negligencia y la brutalidad del sistema. Corrompe a los agentes encargados de hacer cumplir la ley e infunde un profundo cinismo en toda la sociedad: la ley está en venta; los derechos de los más ricos prevalecen.

10. Al mismo tiempo, los procedimientos penales se violan con frecuencia: no se respetan los derechos de la defensa, los expedientes desaparecen del sistema judicial y las audiencias se posponen indefinidamente. La prisión preventiva, que debería ser la excepción, se convierte en la norma y se prolonga durante años, transformando a personas presuntamente inocentes en convictos de facto. Esta denegación de justicia equivale a un doble castigo: la privación de libertad y la negación del derecho a un juicio justo en un plazo razonable.

IV. Por un compromiso para mejorar las condiciones de los presos

11. Como creyentes, no podemos conformarnos con esta situación. La Revelación nos ofrece una luz para discernir y actuar. La dignidad de la persona encarcelada no se borra por sus acciones. Permanece, pues es un don inalienable de Dios. El mandamiento divino: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lev 19,18; Mt 22,39), se aplica también, y especialmente, a quien es rechazado.

12. La visión cristiana de la justicia no se limita a la retribución. Es restaurativa. Busca la sanación de la víctima, la conversión del culpable y la reparación del tejido social fracturado. Por lo tanto, el encarcelamiento, cuando sea necesario, debe tener un sentido: proteger a la sociedad y ofrecer al condenado un entorno donde, con respeto a su dignidad, pueda reflexionar, arrepentirse y adquirir las habilidades necesarias para una reintegración social exitosa tras su liberación; algo que dista mucho de ser el caso en las condiciones actuales.

13. La llamada en Mateo 25 es clara: nuestra salvación reside en nuestra relación concreta con «el más pequeño de estos hermanos míos», dice Jesús (Mt 25,40). La manera en que tratamos al preso es un criterio de nuestra relación con Dios. Ignorar su sufrimiento es ignorar a Cristo. Trabajar para aliviar su angustia y restaurar la justicia es servir a Cristo.

V. El compromiso de todos con la protección de cada preso.

14. Respecto a cada preso, cada uno de nosotros debe preguntarse, como los oyentes de Juan el Bautista: «Señor, ¿qué haremos?» (Lc 3,14). «¿Y qué haremos?». Así, ante esta tragedia que toca la conciencia humana y el honor de nuestra patria, hago llamamientos concretos:

- Que el Estado ordene el fin de las desapariciones forzadas y arbitrarias, así como de la detención incomunicada. Que haga obligatorio el registro de todas las detenciones en un registro central accesible a las familias y abogados de los afectados.

- Que el Estado implemente reformas que prioricen la justicia y el respeto a la dignidad humana en las cárceles, así como leyes que promuevan penas alternativas, como el servicio comunitario para delitos menores, a fin de reducir el hacinamiento carcelario y promover la rehabilitación. En principio, un delito menor como no tener documento nacional de identidad no debería conllevar la prisión.

- Se debe aumentar el número de jueces para agilizar la tramitación de los casos y acelerar la liberación de personas inocentes, aliviando así el hacinamiento carcelario, ya que al menos el 70% de los detenidos se encuentran en espera de juicio.

- El Estado debe establecer una comisión de investigación independiente y pluralista, integrada por parlamentarios y ciudadanos, sobre todo el sistema judicial y penitenciario, con la publicación pública de sus conclusiones y la implementación de un plan de reforma vinculante.

- La autoridad competente debe dar instrucciones claras y firmes a los responsables de hacer cumplir la ley en el ámbito judicial, garantizando el estricto cumplimiento de los plazos legales para la detención policial, la prisión preventiva y las alternativas a la detención. Que los magistrados y agentes del orden público tramiten el caso de cada acusado, demandado o detenido con respeto a la dignidad humana y al código penal camerunés, con plena justicia e imparcialidad. Que no favorezcan a los poderosos sobre los indefensos, a los fuertes sobre los débiles ni a los ricos sobre los pobres. Que no condenen al inocente y absuelvan al culpable: «Cuando estés en el tribunal, no perviertas la justicia; no muestres parcialidad con el pobre ni favoritismo con el poderoso, sino juzga con justicia a tu prójimo, dice el Señor» (Levítico 19,15). Que renuncien a cualquier intento de distorsionar juicios o sentencias por dinero o tráfico de influencias. La advertencia del Señor sobre este asunto es clara: «Justificar al culpable y condenar al inocente: ¡dos cosas que el Señor aborrece!» (Proverbios 17,15). Que los abogados, que tienen la gran responsabilidad de defender causas, cumplan su misión con completa objetividad, honestidad, respeto y compromiso con la verdad. Que se distingan por su capacidad para defender los derechos de los vulnerables, a veces incluso a costa de sacrificar sus honorarios: «Haced justicia al pobre y al huérfano; “Defender la causa de los necesitados y los afligidos” (Salmo 82,3).

- Que el Estado, a través de la administración penitenciaria, salvaguarde la salud de los reclusos mejorando sus condiciones de detención, tratándolos con humanidad mediante la higiene del entorno penitenciario, proporcionándoles alimentos suficientes y de calidad adecuada, y garantizando la higiene para prevenir enfermedades. Que asegure que los reclusos enfermos reciban la atención adecuada en un entorno apropiado y por parte de personal sanitario que respete su vida y dignidad; que garantice el pago de los gastos médicos relacionados con esta atención, de acuerdo con la llamada de nuestro Señor Jesucristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12,31).

- Que la organización, el funcionamiento y los objetivos de las prisiones se orienten hacia la producción, transformándolas en lugares donde los reclusos reciban capacitación e incluso certificaciones que les permitan fabricar productos de calidad que puedan comercializar fácilmente. De esta manera, podrán cubrir sus necesidades personales, ganarse la vida mientras están en prisión y prepararse para su reinserción social tras su liberación.

- Que el tráfico de diversas formas de drogas, debido a sus graves consecuencias para la salud y el bienestar físico de los reclusos, La capacidad mental y psicológica para valerse por sí mismos y afrontar los retos de la vida tras su liberación debe ser reprimida con toda la fuerza posible en las cárceles.

- Que los familiares de los reclusos no abandonen a sus seres queridos en prisión. Deben mantener vínculos con ellos, y estos vínculos deben reflejarse, entre otras cosas, en visitas frecuentes y no remuneradas a las cárceles y en una voluntad práctica de brindarles apoyo y asistencia genuinos.

- Que la sociedad civil y los medios de comunicación presten especial atención a la situación de los presos en nuestro país y contribuyan a mejorar sus condiciones de vida mediante la sensibilización, la información y la denuncia de los abusos judiciales que vulneran sus derechos. Asimismo, deben apoyar a sus familias, que a menudo se encuentran aisladas y estigmatizadas.

- Que los movimientos y asociaciones católicas, Justicia y Paz, Cáritas, las ONG católicas y las personas de buena voluntad presten mayor asistencia a los presos mediante la oración por magistrados, jueces, abogados, personal penitenciario y sus familias, con miras a mejorar sus condiciones de vida y su conversión.

- Que se involucren en la pastoral penitenciaria apoyando a las capellanías católicas, supervisando y acompañando a los reclusos mediante visitas periódicas, proporcionándoles alimentos y artículos de primera necesidad, asistiendo a los presos enfermos o afligidos, ofreciéndoles apoyo moral, psicológico y legal, y participando en actividades que promuevan su reinserción social. Insto encarecidamente a todos los movimientos y asociaciones a que continúen sus iniciativas y actividades en este sentido.

- Que los niños y jóvenes sean educados e introducidos en nuestras familias, escuelas y parroquias a la práctica de esta obra de misericordia: visitar y ayudar a los presos. Que padres y educadores les enseñen a evitar todo aquello que pueda llevarlos a prisión.

Esforcémonos todos por liberar a nuestros presos. Esta es la misión que el Señor nos encomendó por medio de su profeta: «liberar a los oprimidos» (Isaías 58,6).

CONCLUSIÓN

«Estuve en la cárcel, y vinisteis a verme» (Mt 25,36). Este versículo nos encomienda, invitándonos a ir a nuestros hermanos y hermanas encarcelados. Para cumplir con este deber cristiano, debemos combatir la indiferencia, el miedo y la complicidad silenciosa mediante visitas y asistencia concretas a los presos, denuncias valientes, oración constante y acciones reformistas. Puesto que cada prisionero es precioso a los ojos de Dios (cf. Is 43,4), construyamos juntos una sociedad de compasión y solidaridad activas hacia estos miembros marginados de nuestra sociedad, para que nuestro país no se convierta en un cementerio de derechos humanos ni en un lugar de irrespeto a la vida y la dignidad de los presos. Trabajemos juntos para mejorar sus condiciones de detención y su trato en nuestro país si deseamos construir una sociedad pacífica y próspera. Porque esto no puede ser posible si sus cimientos se asientan en el sufrimiento oculto, la legalización de la injusticia y la omnipresencia de la corrupción. El camino hacia la reconciliación nacional y el verdadero desarrollo pasa necesariamente por la práctica de la justicia para todos, sin excepción. Por lo tanto, hago un llamamiento ferviente y urgente, a la luz del Evangelio, a todos: convirtámonos, reformemos nuestras leyes y prácticas. Trabajemos cada uno, a su manera, para asegurar que nadie en Camerún desaparezca, sea torturado, olvidado o tratado como infrahumano simplemente por estar en manos del sistema judicial y sus mecanismos. Ayudar a los más vulnerables, a los presos, es verdaderamente acercarse a Cristo; al ayudarlos, ayudamos a Cristo mismo.

Que la Virgen María, Consoladora de los Afligidos, interceda por los presos y sus familias. Que San José, él mismo fugitivo y forastero, proteja a todos los privados de libertad. Y que el Espíritu Santo, fuente de toda justicia y paz, guíe nuestros pasos por el camino de la verdadera fraternidad. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Dado en Douala, el 29 de junio de 2026, Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, presos por su fe en Jesucristo.  † Samuel KLEDA, Arzobispo de Douala

 

 


 


miércoles, 11 de diciembre de 2019

ECOS DE LA SABANA nº 89


Sábado 30 de Noviembre 2019
Querer es poder, de boda con dos jóvenes.
            Varias veces he hablado de los problemas que los jóvenes tienen para casarse. A veces son ellos los que no quieren comprometerse más a fondo, e incluso abandonan a sus hijos y se van dejando la chica sola con ellos. Otras veces son las familias las que se oponen y no dan su acuerdo para que los dos puedan vivir juntos y crear una familia. Hay padres que no están de acuerdo que su hija/o se case con otro de otra etnia distinta a la suya, hay otros padres que consideran que su hija/o merece más que el que se les presenta como futuro yerno o nuera. Parece mentira pero algunos siguen con esas tonterías de que nosotros somos más y el que se va a casar no tiene nuestro nivel ni está a nuestra altura. Ya he visto varios casos de estos, incluso padres que prohíben al novio de la hija el venir a su casa a visitar al niño que han tenido sin casarse. Pero me parece que es inútil el ir contra la fuerza de la naturaleza, como ocurre a los que construyen sus casas en el lecho de un río que lleva muchos años sin agua, pues cuando menos se lo esperan llega la tormenta y se les lleva la casa, como he visto en un vídeo que me han enviado de Torre Pacheco. Pues eso, aquí pasa lo mismo, tarde o temprano los dos si se quieren acaban viviendo juntos a pesar de la oposición de los padres.
            Fabrice y Carine se han casado esta tarde con sencillez pero con muchísima alegría y lo hemos celebrado por todo lo alto. Se conocieron en la parroquia en donde los dos son muy activos en distintos grupos en los que participan, y os aseguro que yo no supe de esta relación que parecía conocida de casi todos hasta hace unos meses cuando nació la niña que ellos tienen. Nunca lo imaginé y nunca hubo ningún gesto que pudiera ser mal interpretado por mi parte, así que cuando nació la niña yo pregunté a algunos amigos quien era el padre. Todos se reían, les parecía mentira que no lo supiera pues por lo visto era una relación de mucho tiempo. Fuimos a visitar a la niña como es costumbre aquí, a pesar de que la familia de Carine desde un principio no acogiera bien ni el embarazo ni la relación de su hija con Fabrice. Es cierto que los dos son de dos etnias distintas, y al parecer los padres de Carine se creen ser más que la familia de Fabrice, y por si fuera poco esperaban mucho más para su hija.
Los dos han estudiado estudios universitarios pero los dos se encuentran sin un trabajo seguro. Fabrice estuvo trabajando en una caja de ahorros durante más de un año pero lo han despedido hace poco, y Carine no tiene tampoco nada seguro. Está claro que los dos se quieren y los impedimentos y bloqueos por parte de la familia no han sido un obstáculo infranqueable. Hoy lo han mostrado y con mucha alegría.
             Os aseguro que uno se sorprende al ver el comportamiento de algunos que se dicen buenos cristianos, como es el caso de los padres de Carine, pero que no dejan de poner trabas y hacen la vida difícil a los otros para desanimarlos. Pero, hay que decir, que gracias a Dios no han podido con él.
            Esta tarde la iglesia estaba a rebosar, creo que ha sido el matrimonio en el que más gente había en la iglesia y sobre todo muchos jóvenes que les arropaban y han convertido la celebración en un momento muy alegre. Luego la fiesta se ha continuado en nuestro pequeño campo de fútbol, en donde la multiplicación de los panes y de los peces se ha hecho otra vez realidad. Sin duda que les habrá costado lo suyo, pero una ínfima parte comparado con lo que la mayoría de la gente hace en estas ocasiones, es por eso que pienso que querer es poder.

Domingo 1 de Diciembre 2019
Dando la bienvenida al niño.
            Hace unos años escribí a cerca de una chica de aquí del barrio que estaba convencida de estar poseída y que algunas personas la estaban bloqueando e impidiendo de avanzar, pero que poco a poco fue tomando confianza en ella, liberándose de estos pensamientos negativos y de estas ideas que le habían inculcado o que pasaban por su cabeza. Así decidió hacer una formación profesional en hostelería que duro dos años y que logró sacar adelante. Gracias a esta formación empezó a hacer trabajillos en la cocina de un hotel los fines de semana y eso le permitió ganarse unos dinerillos con los que cubrir sus gastos e incluso con los que colaborar en su familia. Os aseguro que el cambio en ella fue enorme y a la que antes se le veía siempre triste y cabizbaja ahora se le veía alegre y contenta, con proyectos e ilusiones.
            Al final de su formación y después de buscar algo más seguro que el trabajo de extra en la cocina del hotel, tuvo la suerte de ser contratada por una comunidad religiosa que tiene una casa de acogida como si fuera un pequeño hotel. Es allí en donde ahora trabaja, bueno no precisamente ahora pues está de baja materna. Si, hace unos meses vimos que su cuerpo cambiaba y si hay algo que es difícil de esconder es el embarazo. Pero fue ella misma quien vino a informarme de su embarazo y a decirme que llevaba más de un año de amistad con un chaval con el que había estudiado y que esperaban un niño. El chaval por lo que parece está presente y se preocupa de ella y del niño, su familia también se ha presentado y ha venido a ver el niño, por lo que parece que la cosa es más o menos seria.
            Ella forma parte de un grupo misionero que llamamos GAMIX, Grupo de Amigos de los Misioneros Javerianos, y esta tarde un buen número de personas del grupo hemos ido a su casa a ver al niño y a llevarle un poco de jabón, como se dice por aquí, o algún regalico. Es una tradición muy bonita de acogida del niño en la sociedad y de echar una pequeña mano a la familia en el cuidado del chiquillo. Ha sido un gesto muy bonito y con mucho significado, además que hemos pasado un rato muy agradable y alegre. Ya veréis en las fotos que la alegría era grande y es con un ratico de oración y con cantos que hemos acogido a Michel, el nombre del chiquillo, y que hemos dado gracias al Dios de la vida por la vida de este crío. Sin duda que estos pequeños gestos son gestos muy importantes y dicen mucho con pocas palabras. Es así como hemos dado la bienvenida en el grupo al niño y a su madre.

            Sábado 7 de Diciembre 2019
Increíble pero cierto, el caso de Max.
            Uno de los países del mundo en donde más sufrimiento y más violencia hay en los últimos años es en Centroáfrica. Ya no se cuentan los acuerdos de paz que se han hecho y las reuniones de grandes personas para firmar estos acuerdos. Son ya muchos los años en los que el sufrimiento en este país no cesa de aumentar. No se sabe quién está contra quien, oímos hablar de los Seleka, de los Antibalaka… grupos que se enfrentan y que matan a todos los que encuentran por su paso. Se nos quiere hacer ver que la raíz del problema es debido a un conflicto religioso, un conflicto entre musulmanes y cristianos, pero creo que es algo muy lejano a la realidad. Hoy en día la mayoría de los conflictos son de origen económico y a causa de intereses y de miles de millones que están por medio. Alguno se preguntara y que intereses económicos hay en este país situado en el corazón de África de donde parece que nada se puede esperar. Pues os aseguro los que piensan así andan muy equivocados ya que son muchísimos los intereses que allí hay y las riquezas que este país alberga y esto hace que sea una región muy codiciada por las potencias mundiales.
Hace unos meses os hablaba de los cientos de camiones con troncos de  enormes árboles centenarios que pasan cada día por la ciudad de Yaundé camino del puerto de Douala para ser exportados a países occidentales. Para mi gran sorpresa vi con mis propios ojos que muchos de estos camiones vienen de Centroáfrica. Y no es solo eso, este país rebosa de recursos naturales como el oro, los diamantes, el uranio, el petróleo… muchos todavía mal explotados a sin explotar. No es por la caridad que Francia tiene una gran presencia militar en este país africano, hace unos años eran 1.600 los militares franceses presentes y ahora no tengo datos pero rondarán por ahí. Creo que os acordáis de lo que escribí hace unas semanas sobre la gran cumbre Rusia-África en la que participaron casi todos los jefes de estado africanos. Rusia es la primera potencia extranjera que alimenta en armas este país, y por si fuera poco en esa cumbre se hicieron acuerdos sustanciosos entre Rusia y Centroáfrica. Actualmente Rusia tiene más de 200 militares como consejeros militares en ese país. Y qué decir de China y de Centroáfrica, ya he hablado en otros ecos. Os aseguro que ninguno de estos países está allí como “las hijas de la Caridad”, ni mucho menos.
Pero no sé porque divago tanto si solo quería hablaros de Max. Un centroafricano de 42 años que llego aquí a Yaundé en mayo del 2014. Me decía que huía de la guerra y las pasó moradas hasta llegar aquí. De hecho su objetivo no era quedarse aquí sino seguir hasta Guinea Ecuatorial y de allí poder hacer el salto a España para luego llegar a Alemania en donde se encuentra un amigo suyo desde hace varios años. Entrar en Camerún fue toda una odisea aunque Camerún y Centroáfrica formen parte de la CEMAC, una especie de CEE  de África central en donde debería haber libre circulación de personas y de bienes, pero desgraciadamente esto es realidad solo sobre el papel. Debido a la violencia que en esos años se vivía en Centroáfrica, en la frontera camerunesa no dejaban pasar a casi nadie, ni daban casi visados para seguir adelante. Allí estuvo Max más de un mes y gracias a su comportamiento y a su amistad con un militar obtuvo el visado para seguir adelante. El camino hasta llegar a Yaundé, unos 600 km, fue otro auténtico calvario, con muchos controles y la obligación de dar dinero en cada control a los policías para poder seguir adelante. Al llegar a Yaundé prácticamente ya no le quedaba dinero y tuvo la suerte de ser acogido por un amigo suyo en su casa. Max es un hombre fuerte y con gran musculatura, ha trabajado como peón de albañil y enseguida busco alguna chapucilla para ganarse la vida. A través de su amigo y de compatriotas suyos se presentó en una sociedad de seguridad y después de una entrevista lo reclutaron en esta empresa de seguridad para cuidar una casa. El sueldo que suelen dar ronda los 60-65 E, y como el sitio del trabajo estaba lejos de la casa de su amigo, este le ayudo a alquilar una habitación en un barrio cercano al lugar de su trabajo. Fue el amigo quien le pago el alquiler de 2 meses. Allí estuvo trabajando pero al final del primer mes cuando fue a cobrar le dijeron que tuviera paciencia. Con esta paciencia llego al final del segundo mes sin recibir nada. El propietario de la casa le pedía el alquiler de la habitación y al no poder pagar lo echó afuera. Max viendo que la empresa de seguridad se estaba aprovechando de él dejo el trabajo y empezó a buscar algunas chapucillas con las que ganarse la vida. Por la tarde iba a un lugar en donde hay una pequeña estación de autobuses y allí buscaba un lugar para pasar la noche y dormir.
Un día le llamaron de la empresa de seguridad y le dijeron que fuera a recibir su sueldo. Allí fue pero se encontró con la sorpresa de que un policía le estaba esperando. A uno de sus amigos que le había ayudado a encontrar este trabajo le acusaban de haber robado un coche y el policía quería conocer donde se encontraba este amigo suyo. Max no sabía nada pero el policía se lo llevo y lo encerraron en el calabazo y después de pasar allí un par de semanas lo llevaron a la prisión central de Yaundé. Eso ocurrió en octubre del 2014 y fue el 20 de noviembre del 2019 que fue liberado y que salió de la prisión. Así es, 5 años encerrado en una prisión insalubre por un delito que él no había cometido. Durante estos 5 años Max ha vivido con serenidad intentando ser lo que era. Tiene conocimientos en música y le gusta la coral y los cantos religiosos, por eso que enseguida se integró en el coro de la cárcel y se convirtió en la mano derecha del capellán. Participaba en todo lo que podía y es así que hizo amistad con una religiosa que descubrió su detención injusta y arbitraria y que se interesó y preocupó de él. Todos dan testimonio de su comportamiento ejemplar y de su disponibilidad. Y todo esto en una prisión hecha para 800 presos pero con un efectivo de más de 5.000. Cuando entras ahí se te cae el alma a los pies. La gente amontonada y sin espacio vital. Hay un barrio, que llaman Kosovo, en donde ni siquiera se puede estar de pie a causa del número de los presos. Las habitaciones parecen los panales de las abejas con nichos todo alrededor en los 4 muros sin aire, sin higiene y esos que están ahí son privilegiados y tienen suerte pues los hay que no pueden pagar ese dinero necesario para tener un hueco y por eso están obligados a dormir en el suelo fuera. No es fácil el explicar lo que allí se vive. Cuando voy a la prisión está prohibido el teléfono y claro está la cámara por lo que no tengo fotos mías pero he encontrado alguna foto en internet que os dará una idea de lo que puede ser ese infierno.
El capellán también se interesó de él y descubrió que su nombre no figuraba entre los nombres de los presos de la prisión sino que figuraba el de la persona que había robado el coche y junto a él ponía el nombre de Max como amigo de este individuo. Además de no haber hecho nada y de vivir una gran injusticia, para salir de la cárcel le pedían que pagara la multa del robo y los gastos por salir. La religiosa se puso en contacto con varias comunidades religiosas y solicitó una ayuda para pagar su multa y permitir que saliera, pues Max no tiene a nadie. Me había olvidado de decir; cuando Max vino a Yaundé tenía una mujer con 2 hijos, ella después de unos años abandonó a sus hijos con la madre de Max y parece que unos meses después falleció.
Gracias a la movilización de varias comunidades la religiosa reunió el dinero que se le exigía para pagar la multa y poder salir, 159.000 fcfa = 245 E. por si fuera poco, tuvo que esperar 3 días hasta el miércoles 20 para que lo dejaran salir, ya que al no haber ninguna prueba de que él estaba dentro de la prisión parece que hubo que hacer algún chanchullo para que él dinero que iba a pagar pudiera entrar en el bolsillo de algún espabilado. Desde ese día Max vive con nosotros en nuestra casa hasta después de Navidad: la religiosa nos solicitó si podíamos acogerlo un mes, el tiempo necesario para que hiciera los papeles y pudiera situarse un poco en la vida. De verdad que es una presencia muy buena, serena y disponible. Un signo de como la fe puede ayudar a sobrellevar una injusticia tal como la de ser privado de su libertad durante 5 años sin haber hecho nada y sin que se le pida disculpas o se le ayude a reintegrarse. Personas como Max nos ayudan a seguir adelante y a vivir con intensidad dando gracias por tanto como tenemos y a quejarnos menos de lo poco que nos falta.


Y para acabar os pongo algunas reflexiones que encontré y que me parecen muy bonitas y pertinentes:
BIENAVENTURANZAS DEL ADVIENTO
Felices quienes siguen confiando, a pesar de las muchas circunstancias adversas de la vida.
Felices quienes tratan de allanar todos los senderos: odios, marginaciones, discordias, enfrentamientos, injusticias.
Felices quienes bajan de sus cielos particulares para ofrecer esperanza y anticipar el futuro, con una sonrisa en los labios y con mucha ternura en el corazón.
Felices quienes aguardan, contemplan, escuchan, están pendientes de recibir una señal, y cuando llega el momento decisivo, dicen: sí, quiero, adelante, sea, en marcha...
Felices quienes denuncian y anuncian con su propia vida y no sólo con meras palabras.
Felices quienes rellenan los baches, abren caminos, abajan las cimas, para que la existencia sea para todos más humana.
Felices quienes acarician la rosa, acercan la primavera, regalan su amistad y reparten ilusión a manos llenas con su ejemplo y sus obras.
Felices quienes cantan al levantarse, quienes proclaman que siempre hay un camino abierto a la esperanza, diciendo: "No tengáis miedo, estad alegres. Dios es como una madre, como un padre bueno que no castiga nunca, sino que nos acompaña y nos alienta, pues únicamente desea nuestra alegría y nuestra felicidad".   Miguel Ángel Mesa



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