En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, Tú nos diste el
don del agua, fuente de fecundidad, frescura y esperanza.
Ella calma la sed, fecunda la
tierra y limpia las heridas.
Te damos gracias porque también ella
es símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo.
Hoy te pedimos que nos enseñes a
custodiarla con gratitud, justicia y responsabilidad.
Te pedimos perdón por haberla
convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin
fronteras, destinado a todos tus hijos.
Vemos con dolor a tantos hermanos y
hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que
enferman por su escasez.
Que tu Espíritu nos transforme en
peregrinos de lo esencial, capaces de vivir con sobriedad, denunciando el
derroche y la contaminación, defendiendo el derecho de cada hermano y hermana a
beber sin miedo, sin desigualdad.
Haz que nuestro cuidado del agua sea
signo de amor al Creador y compromiso con la vida de los más pobres, educando
nuevas generaciones que valoren y protejan los recursos de la Tierra.
Amén.
Papa León


