
En el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, Buen Pastor,
Tú recorres nuestras calles y plazas,
entras en los edificios altos y en los
barrios humildes,
acompañas silenciosamente a millones
que buscan sentido en medio del ruido
y la prisa.
Tú conoces, Señor, el corazón de la
ciudad:
sus luces y sombras, su bullicio y su
soledad.
Sabemos que las ciudades están
llamadas a ser lugares de libertad y oportunidad,
pero también pueden transformarse en
espacios de anonimato y aislamiento.
Por eso hoy te pedimos una mirada
nueva,
capaz de descubrir en la vida urbana
el terreno fecundo para anunciar tu
Evangelio.
Danos una fe creativa y profunda,
que no se quede en las palabras,
sino que se encarne en gestos
sencillos y cercanos.
Haznos Iglesia en salida,
capaz de tender la mano en las
periferias,
de dar consuelo en la soledad,
y de sembrar fraternidad donde reina
la indiferencia.
Señor, que nuestras comunidades
urbanas
sean hogares abiertos y acogedores,
lugares donde se comparta la
esperanza,
donde nadie se sienta invisible,
y donde la alegría de tu Evangelio
ilumine
la vida escondida de tantos hermanos.
Haznos testigos tuyos en la ciudad,
misioneros valientes y creativos,
que anuncien con la vida tu Amor,
capaz de superar la prisa, el ruido y
el anonimato.
Amén.