La persecución y muerte de cristianos perdura en muchos lugares del mundo
Hay noticias
que nos son noticia y una de ellas es la de la muerte y persecución de
cristianos en ciertos países del mundo.
El 6 de junio
pasado Monseñor Osório Citora Afonso, obispo de Quelimane y administrador
apostólico de Beira en Mozambique, fue asesinado a tiros a sus 54 años en
su residencia. Hasta ahora nada de se ha dicho de la causa de su asesinato. Una
misionera que lleva 25 en ese país decía que “Se atrevió a cuestionar
muchos intereses… Y esa valentía ha sido la que ha provocado
su silenciamiento”.
La violencia persiste en varias regiones de Nigeria. El último
ataque ocurrió el domingo 2 de agosto, hacia las 8h30, hombres armados
irrumpieron en la iglesia de San José en Inoyi, Affa, en el distrito de Udi del
estado de Enugu (sureste de Nigeria), durante la misa. Tras tomar como rehenes
a varias personas, los asaltantes se dirigieron hacia un bosque cercano. Los aterrorizados
feligreses huyeron bajo una lluvia torrencial. Durante una operación policial,
uno de los tres rehenes, un catequista, fue liberado. Sin embargo, los otros
dos permanecen en manos de sus captores. Se trata de un seminarista, Lawrence
Chidera Igbo, y un feligrés.
Cuatro días
antes, el padre Samuel Opeyemi Oyetoro fue hallado muerto en el centro del
país. Según los informes,
fue atacado con un machete y su cuerpo mutilado fue hallado el 29 de julio. El
sacerdote se encontraba de visita en otra iglesia para sustituir al párroco
titular, que estaba de baja.
Secuestrado seminarista en
el centro-norte de Nigeria
A finales de julio logró
escapar de sus captores un seminarista que fue raptado.
Estos ataques
revelan la continua presencia de bandas criminales en Nigeria y han avivado la creciente preocupación por
la vulnerabilidad de las comunidades cristianas en ese país africano, que son
blanco de ataques cada vez con mayor frecuencia durante los servicios
religiosos.
El secuestro para obtener rescate sigue siendo una importante fuente de financiación para los grupos armados que operan en Nigeria. Las bandas criminales, conocidas como bandidos, operan principalmente en el noroeste del país, donde son responsables de ataques a aldeas, saqueos y secuestros masivos. Mientras tanto, los grupos yihadistas persisten en el noreste. A pesar de la presencia del ejército y de las repetidas operaciones de seguridad, la población sigue viviendo con miedo constante, ya que los atacantes atacan indiscriminadamente lugares de culto, comunidades rurales y responsables religiosos.


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