domingo, 12 de julio de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 325: NOTICIAS DE ANTXON DESDE CHAD

 

Noticias de Antxon desde Chad

Hola a todas/os:

Tras la desolación de Christine, esta vez os presento otros dos ciegos que viven con mejores condiciones.

Alphonse, a pesar de su ceguera, goza de bastante autonomía de movimientos. De hecho, nos encontramos en un funeral, donde está tomada la foto. Por la ropa ya se ve que goza de más calidad de vida.

Cuando le dije a Agnès que iba a sacarle una foto me dijo que esperase, que tenía que ponerse guapa. Ella no puede ver la foto, claro, pero es "moderna" y sabe que la imagen cuenta. Su marido murió hace mucho y no tuvo hijos. Cuida de ella la familia de su cuñado. A pesar de la ceguera se la ve contenta.

La lluvia está tardando en llegar, pero lo que tenemos en abundancia es viento y como consecuencia la capilla en construcción de la minoría mundang (otra etnia de aquí) se derrumbó. Queremos echarles una mano, pero ahora mismo la parroquia está remodelando el área de oración y no tenemos dinero para más.

Hoy va sobre todo de fotos.

La primera es de unos termiteros: las termitas aprovechan algún tronco seco para ir subiendo y zampárselo entero y quedan así estas formas huecas y caprichosas. Aunque puedan parecer construcciones frágiles, esa tierra es muy dura.

La segunda foto podría parecer una performance de algún artista de moda.


Choca más teniendo en cuenta el entorno, porque aquí maquinarias se ven pocas. Esa excavadora lleva ahí años averiada (yo llevo cinco aquí y ya estaba antes de mi llegada...) y arriesga ser víctima de su propio trabajo porque el agua va erosionando la tierra donde se asienta y tarde o temprano se caerá por el terraplén (tercera foto).

Y como no, otra entrega más de ciegos: además del problema de la vista, Justin se cayó y se rompió la cadera.

Se recuperó en parte y al menos puede ponerse de pie con muletas. En la cuarta foto con su mujer y sus hijos (a quienes evidentemente no les gustan las fotos) delante de la única choza que tienen.

Como se acerca la noche de San Juan con sus hogueras hoy mi mensaje va de brujas, o más bien de una sola que se llama Eveline y que ya os presenté en su día: viuda hace dos años (su marido era catequista) y con siete hijos decidió que podía valerse por sí misma y no pasar «en herencia» a alguno de los hermanos del difunto, decisión que ellos no han digerido. De los siete hijos ella dejó a los cuatro mayores al cuidado de la familia paterna, pero los maltrataban como venganza así que los retiró y se los llevó a su pueblo de origen (eso sí, en mayo y sin terminar el curso regresan con ella porque tienen que cultivar los campos para poder vivir). La familia del marido reaccionó impidiéndole cultivar los campos, pero hay una ley no escrita que obliga al jefe del pueblo a dar tierras a todos, así que los cristianos recurrieron a él y accedió a darle un campo bastante lejos y que sin embargo ha producido muchísimo, mucho más que lo cosechado por las demás familias del pueblo. Ante este hecho asombroso la familia del marido ha recurrido a la difamación acusándola de bruja. Añaden además en su contra que una señora soñó que su nieto lloraba porque Eveline se lo llevaba y que ella lleva aún la alianza de casada con la que realiza sortilegios. Como veis, argumentos sin ningún peso pero que han introducido la duda también entre los cristianos, así que me llamaron para aclarar la situación y tuvimos una reunión «seria» (si es que se pueden tomar en serio estas acusaciones). De momento parece todo en calma, pero yo estoy convencido de que tarde o temprano Eveline tendrá que irse a su pueblo de origen porque no la dejarán en paz.

No sé si es brujería, pero estas gentes han agudizado su sensibilidad ante los fenómenos atmosféricos. Un día comíamos al aire libre y el cielo amenazaba lluvia. A un cierto punto los que comen conmigo se levantan, me dicen algo que con la precipitación no entiendo y se meten dentro de la choza. Afortunadamente yo les sigo porque nada más entrar se desata un vendaval que llena todo de polvo: hemos salvado nuestra comida así que a seguir zampando.

Ayer terminamos las reuniones con los cristianos de cada zona para ver si los que están en catequesis pueden avanzar hacia el bautismo. No he contabilizado cuántos son, pero entre las dos parroquias superan otra vez el millar. Pues nada, a seguir remando.

Por cierto, que casi necesité ayer los remos y una barca para salir de la última zona que me quedaba por visitar. De ida ya vi que la lluvia se aproximaba y llegué a mi destino poco antes de que se desencadenase el temporal. Una vez allí, a pasar las horas en una choza hasta que escampó (suerte que estoy abonado a la biblioteca digital y pasé ese largo rato leyendo). La cruz fue el regreso: había tanto barro que las ruedas de la bicicleta se bloqueaban. Tras estos esfuerzos, a partir de mañana me tomo una semana de retiro espiritual que me servirá también de merecido descanso.

En la foto, por supuesto, la bruja con sus hijos y dos ciegos más: ella atendida por su hermano tras el fallecimiento de su marido y todos sus hijos y él sin embargo en familia, con su mujer y cuidado por sus hijos.



Sigo bien a pesar del silencio. He estado recorriendo los pueblos para seguir el final de la catequesis e inscribir a los que seguirán el curso próximo. Otra vez tenemos casi 5.000 personas en la catequesis, de las cuales 864 optan al bautismo en una de las parroquias y 346 en la otra. Tras la paliza me he tomado una semana de retiro espiritual. A partir de ahora me moveré poco porque las lluvias abundantes ya han llegado y aprovecharé para poder ir preparando pacientemente las listas de las catequesis. 

Un par de fotos de mis feligreses:

En la primera están Sylvain y Chanceline.

Él tiene problemas de movilidad que no le impiden asistir a todas las misas y reuniones. Caminó 17 kilómetros para llegar a la primera misa de un nuevo cura. Eso sí, llegó completamente desmadejado, parecía un muñeco con los resortes rotos. Pues mirad en la foto el calzado que gasta... Y Chanceline es animadora de encuentros de niños, lo hace muy bien.

En la segunda están Fidèle y su hermano.

Fidèle acaba de conseguir el título de ingeniero agrónomo y a pesar de que Chad ofrece más bien poco ha decidido quedarse en su pueblo. De momento cultiva sus campos y cría patos. A ver qué tal le va en el futuro.Ya se han publicado en Chad los resultados de la PAU (selectividad suena más familiar, porque así se llamaba cuando yo la hice). Ha habido un 26% de aprobados en la primera sesión y otro 30% que en estos días hacen la recuperación. Que entre unos y otros sean más de la mitad es algo histórico, todo el mundo celebra este resultado como un logro, aunque si se compara con otros países (España suele estar en un 95%) y sobre todo viendo el pobre nivel de los aprobados es para echarse a llorar.

Hace un par de meses os comenté la situación de Emeline, viuda joven cargada de hijos. La familia de su difunto marido no había logrado un acuerdo sobre qué hacer con ella. Con gran asombro me he enterado de que un soltero la ha recibido en su casa. No he podido saber qué ha pasado con los hijos, si también los ha asumido. Eso sí, aunque parezca un final feliz, las mujeres de "herencia" son vistas como un "pegote": cuando ese joven pague la dote y case a otra mujer, esta última será la primera mujer y la de "herencia", aunque ahora esté sola y haya llegado antes, pasará a ser la segundona.

Vuelvo a adjuntar la foto de Paul, uno de los primeros ciegos en recibir la ayuda del proyecto, porque gracias a dicha ayuda ha podido pagar la dote por una muchacha y casarse. Y me diréis: "¿Dónde está la foto de la moza?" Pues yo tampoco la conozco todavía, las veces que he pasado por casa de Paul estaba ausente, o por estar trabajando los campos, o por haber ido a casa de sus padres a recoger sus últimas pertenencias... Será que como Paul no puede verla nos la esconde para que nosotros tampoco la veamos. En todo caso prometo su foto... si se deja encontrar.

La segunda foto es también de una ciega, Rosalie, de escasos recursos (la ropa con la que sale en la foto es la única que tiene)

pero cuyo mayor drama es la soledad: viuda, aunque tiene hijos se desentienden de ella. Uno concretamente vive en la misma población y ayer que la visité él estaba en el mercado, a escasos cien metros, y sin embargo lleva cuatro años sin pasar a verla. Y la gran pregunta: ¿de qué vive entonces Rosalie? Pues de la caridad de los vecinos, que ni son de su familia ni tienen nada que ver con ella, pero a quienes no les falta corazón. Y esta es la buena noticia: aunque casos como el de Rosalie van aumentando, la solidaridad entre vecinos sigue estando ahí, sin hacer ruido y sin buscar el postureo. Esta también es tierra sagrada.

Hasta pronto. Antxón.

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