En los últimos 10 años se ha duplicado
el hambre en el mundo.
En la agencia de noticias del vaticano, vatican news, leía esta noticia
que me dejó impactado: el espectro de la hambruna se cierne sobre decenas de
países en todo el mundo. Decía que según el Informe sobre la Crisis
Alimentaria Mundial de 2026 se prevé que unos 266 millones de personas se iban
a enfrentar a una grave inseguridad alimentaria, al mismo tiempo se anunciaban
dos hambrunas y también la triste noticia que la ayuda humanitaria había caído
al nivel de 2016.
Cuando leo estas noticas es para enfadarse y echar pestes, sobre todo
viendo cómo las inversiones en armas y en defensa se han multiplicado en estos últimos
años por esas guerras inútiles para la mayoría, excepto para los que se
enriquecen con ellas, que siguen presentes y activas en tantos países y que se crean
en otros para seguir creando desestabilidad, muerte y destrucción para muchos,
y pingües beneficios para unos pocos.
En los últimos diez años, el número de personas que padecen hambre
aguda se ha duplicado. Los datos para 2026 son inequívocos: 266 millones de
personas en 47 países se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. Ante
las crecientes necesidades, la comunidad internacional está retirando su apoyo,
reduciendo la financiación para la seguridad alimentaria y la nutrición a
niveles de hace casi diez años.
En 2025, se declaró oficialmente la hambruna en la zona de Gaza y en
algunas zonas de Sudán. Esto se debe principalmente a la proliferación de
conflictos, las severas restricciones al acceso humanitario y el desplazamiento
forzado masivo de poblaciones.
“Los conflictos armados siguen siendo la principal causa de inseguridad
alimentaria y malnutrición para millones de personas en todo el mundo», afirma
el secretario general de la ONU, António Guterres, en el prólogo del informe.
Más de 85 millones de personas (desplazados internos, solicitantes de
asilo y refugiados) se vieron obligadas a huir a contextos de crisis
alimentaria y, a menudo, enfrentan un hambre aún más intensa que las
comunidades que las acogen. Detrás de estas alarmantes cifras se esconde la
tragedia de los más vulnerables.
El informe de 2026 también pone de relieve una preocupación, y es la
falta de información y de datos fidedignos sobre la situación que se vive en
ciertos países en conflicto como Burkina Faso, la República Democrática del
Congo y Etiopía
Parece mentira que en pleno 2026, en donde se tiran toneladas de comida
a la basura cada día en la mayoría de los países de occidente, y en donde se
gastan miles de millones en armas cada día, haya hambre en el mundo y se
utilicen los alimentos como un arma que mata a los más débiles e indefensos.

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