domingo, 11 de enero de 2026

ECOS DE LA SABANA nº 305: NOTICIAS DE ANTXON DESDE CHAD

Domingo 11 de enero 2026
Noticias desde Chad

Hola a todas/os:

La serpiente que se hospeda en nuestro patio sigue ahí, aunque la vemos poco porque por las mañanas hace fresco (para los chadianos es frío y para una serpiente chadiana el acabose), así que debe de estar en su refugio hasta tarde y luego sale a tomar el sol y cargar baterías.

En la primera foto, una de nuestras mil candidatas al bautismo, y bajo ese amasijo de ropas (por el "frío" matinal) lleva a su primera hija.

En la segunda foto una colección de nuestras modelos. No necesitan pasarela ni alfombra roja para ponerse elegantes e ir a misa.

Y las otras dos fotos son del práctico sistema de transporte de material habitual aquí.



Aunque llevo tiempo aquí hay aspectos de las creencias locales que se me siguen escapando. Celebramos el funeral de una cristiana, viuda del "sacerdote de la tierra" (anciano encargado de indicar cuándo sembrar y de los sacrificios a los espíritus para una buena cosecha y demás). Al terminar me dicen que hay que arrancar unos palos que están allí plantados y me explican que esos palos indicaban la entrada a la casa del sacerdote tradicional donde se hacían los sacrificios y que ellos no los pueden tocar, así que es mi turno de tomar la azada. Esos palos debían de llevar allí mínimo 10 años, estaban muy secos y no fue difícil sacarlos aunque mi estilo campesino les debió de parecer tan pésimo que a mitad de mi tarea vinieron a echarme una mano. No hay fotos de ese momento, no me hagáis quedar en ridículo.

En la tradición a la entrada de cada patio se plantaban dos troncos, uno de árbol macho y otro de árbol hembra (aquí es todo sexuado, también los tambores) para indicar la entrada en otro lugar diferente aunque no hubiera ni puerta ni verja.

He conocido a otra señora de record: ha tenido 22 hijos de los cuales siguen vivos 16. No pregunté por el número de nietos y bisnietos pero seguro que supera los 200. Es la única mujer de su marido. Tampoco de ella hay foto porque me invitó a cenar y ya era de noche.

Sí hay fotos de un crepúsculo en la capital, de un "camino hacia la luna".



Y de las mujeres pilando el mijo separando el grano de la paja a golpes en el mortero. A veces se ponen hasta cuatro mujeres con un ritmo perfectamente sincronizada 

Sin Photoshop. Es un crepúsculo fotografiado por otro javeriano

La foto recuerda un hecho real acaecido en nuestra misión y que ya es un clásico entre nosotros. Una misionera comentó a una niña que llevaba a su hermanito a la espalda: "¡Niña, llevas un gran peso encima!" Y ella respondió: "No es un peso; es mi hermano". La fuerza de la motivación.


Yo sigo mis vueltas visitando comunidades. El domingo regresando de misa en bici me sorprendió un remolino que no me tiró (vientecitos a mí) pero que me arrancó la gorra. Ahí me veis buscándola entre los matojos. La encontré a 30 metros. Ya nos está llegando el harmattan acompañado de la calima. Buena excusa para los que somos perezosos de la limpieza: total, para qué, si se va a llenar de polvo otra vez.

En la foto de las cuatro señoras tenéis que identificar cuál de ellas es la madre de los 22 hijos.

A quien acierte le regalo una papaya, que es su época, pero hay que venir aquí a retirar el premio, a ver quién se atreve. Una pista: pequeña pero eficaz.

Esta foto es para los amantes de los animales. Es el perro de la niña con su hermano a cuestas. Mientras sacaba la foto a su dueña se quedó tan pancho viendo pasar a las ovejas.

Pasé la Nochebuena en el pueblo más alejado del centro de la parroquia, a 37 kilómetros de distancia. Para llegar allí se atraviesa el bosque protegido. Fui en bici porque el combustible aquí está carísimo y no nos podemos permitir un viaje así con la miseria que nos da la Diócesis (60 euros al mes) y porque en el bosque hay tramos en que un coche no pasa. A la ida tuve varios percances. El peor fue una caída en un descenso (aquí todo es llano salvo cuando hay que salvar cursos de agua): íbamos siete juntos y bajando mi bici va más deprisa porque es más pesada, el que me precedía se paró y para no llevármelo por delante me desvié del camino y me metí en una zanja. La consecuencia fue algún pequeño rasguño y sobre todo llenarme de polvo, ha sido la Navidad que he celebrado con más suciedad encima. El regreso sin embargo fue un placer: solo, con el fresco de la mañana y gozando del bosque. En los 10 kilómetros de su recorrido sólo me crucé con un peatón, otro ciclista y un tercero en moto. Un paréntesis porque este último es el jefe de uno de los pueblos y nos conocimos en la prisión cuando yo era capellán y él estaba detenido (se pelearon en su campo campesinos y pastores y hubo muertos). Y ya saliendo del bosque me encontré con cientos de ovejas, los burros llevando la carga y sus pastores para darle ambiente navideño. Sólo faltaba la nieve. Por cierto que también en el bosque me encontré con una pareja de calaos de pico rojo. Aunque son aves migratorias y tenían que haberse marchado ya, ahí han encontrado acomodo, por eso las autoridades protegen el bosque, para que aumente la biodiversidad.

La foto es de la hoguera del inicio de la misa de Nochebuena: las llamas tan activas bajo la placidez de la luna.

Y la última foto es el regalo navideño de nuestra huésped, que literalmente se deja la piel por nosotros.

Hasta pronto 

 

 

 









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