Domingo 14 de diciembre 2025Iñaki Larrea Mugika:
Vocación, compromiso y esperanza en la misión javeriana
Agradecemos a “MISIONES
DIOCESANAS VASCAS” por
esta entrevista que han hecho a nuestro compañero Iñaki y a través de la que
podemos conocer un poco su recorrido misionero.
El nombre de Iñaki
Larrea Mugika resuena como ejemplo de dedicación y cercanía en la labor
misionera javeriana. Nacido en San Miguel de Basauri y ordenado sacerdote el 14
de mayo de 1983 en Gernika, su trayectoria ha estado marcada por la entrega a
los más necesitados y el acompañamiento activo a comunidades vulnerables tanto
en España como en Colombia.
Primeros pasos y
formación
Tras completar sus
estudios en Madrid, Iñaki experimentó la vida misionera con un año en Agua
Blanca, Colombia, antes de su ordenación. Aquella experiencia, en 1980, sembró
en él una sensibilidad especial hacia las realidades sociales y humanas más
desfavorecidas. Al regresar, y ya como sacerdote, dedicó diez años a la
animación misionera en la diócesis de Bilbao, “pateando las parroquias” y
estableciendo lazos con el pueblo.
La misión en
Colombia: acción y transformación
En 1993, tras la
solicitud del obispo de Cali, Colombia, fue destinado a esta ciudad para
liderar una parroquia en una zona de gran pobreza, con cerca de 70.000
habitantes. Su trabajo se enfocó en la formación humana y social, la educación
sanitaria y el apoyo a personas desplazadas por el conflicto interno armado que
vivía Colombia. Con el apoyo del Ayuntamiento de Basauri, lograron dotar de
ordenadores un colegio local, abriendo así oportunidades para los jóvenes en
medio de numerosas adversidades.
Iñaki vivió siete
años en Cali antes de regresar a España, donde siguió aportando durante seis
años a la animación misionera en Murcia y Pamplona, 4 años y 2 años
respectivamente. Sin embargo, la realidad de Colombia lo llamaba nuevamente, y
tras volver, centró sus esfuerzos en rescatar a jóvenes del riesgo de caer en
el círculo de la violencia y las bandas del narcotráfico.
Durante ocho años más
en Cali y otros ocho en Bogotá, ejerció como vicario en parroquias situadas en
contextos de alta vulnerabilidad. Colombia, marcada por profundas brechas sociales
(donde los estratos 0-1-2 representan la clase baja, los 3-4 la clase media y
los estratos 5-6 la clase alta), ha avanzado en infraestructuras modernas y se
impulsa la educación, incrementando la presencia en las universidades de
personas que antes no tenían esa opción; no obstante, la injusticia en la
distribución de la riqueza sigue estando muy presente.
Atención pastoral y
comunidad: el “Monte Fraterno”
En Bogotá, Iñaki
impulsa iniciativas como la del “Monte Fraterno” en Ciudad Bolívar,
asentamiento marginal donde se ofrecen servicios de acogida y alimentación.
Este espacio se ha convertido en refugio para quienes buscan seguridad,
compañía y escucha en medio de la precariedad.
Desde la perspectiva
eclesial, las parroquias son lugares vivos y el compromiso de la juventud,
especialmente en las zonas rurales, refuerzan la esperanza de una fe activa y
comprometida, llegando a tener cinco eucaristías en las parroquias cada
domingo.
Iñaki nos invita a que arriesguemos nuestras vidas, por aquello que tiene valor, pues dándonos a los demás se encuentra la verdadera felicidad.


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