Noticias de Antxon desde Chad
Hola a todas/os:
Para empezar una buena noticia, siguiendo la estela del mensaje precedente:
ya comenté que había una rebelión en curso (la novedad sería que no hubiera
ninguna, pero en fin) y como ha llegado la estación de lluvias y tanto para el
ejército como para los rebeldes se hace difícil avanzar, un obispo español,
comboniano de Zaragoza, les ha propuesto sentarse a negociar bajo la mediación
de los de San Egidio, y ambas partes han aceptado.
Llevamos una racha de fallecimientos significativos, voy a comentar sólo
dos.
El viernes pasado la mujer de uno de nuestros catequistas en un pueblo bastante alejado dio a luz a su octavo hijo, pero una hemorragia posterior la llevó a engrosar la ya larga lista de madres que mueren en el parto. Se percibía mucha tristeza en el funeral. Lo único bueno para mí es que desde allí seguí camino (otro buen montón de kilómetros) hacia la otra parroquia. En ocho años de presencia aquí ese camino sólo lo he atravesado tres veces y sin embargo es uno de mis recorridos favoritos porque se pasa por el pueblo que tiene las termiteras más espectaculares
(tiene más de dos metros, sin contar al lagarto que está en la punta, allí situado no para contemplar el paisaje sino para zamparse toda termita despistada que salga a tomar el sol) y también lo que queda de una zona boscosa
hoy en día bastante reducida por el aumento de las zonas de cultivo
(tercera foto, que ampliada permite
ver en el centro del horizonte el monte Illi, la mayor elevación en 500
kilómetros a la redonda con sus 674 metros).
El lunes falleció la abuela de la parroquia. Oficialmente tenía 96 años, el doble de la esperanza de vida. Ciega y sorda desde quien sabe cuándo, siempre repetía la consabida frase: «yo no sé qué hago aún aquí, yo no entiendo por qué Dios no me lleva». Pues su día también ha llegado. Fui ayer por la mañana al funeral y he encontrado un desorden total en el lugar del duelo a causa del alcohol así que he pasado al plan B: la misa en la capilla. Otro chasco: allí no había nadie… todavía. Enseguida han ido llegando y nos hemos juntado un centenar de personas (mínima concurrencia teniendo en cuenta las multitudes que participan en los duelos), afortunadamente todas sobrias. Tras la misa una treintena de mujeres han ido a buscar ladrillos para cubrir la tumba y han regresado cantando, cada una con dos ladrillos en la cabeza, han bailado alrededor de la tumba (no sobre ella como en otros pueblos de esta parroquia) y han seguido bailando en el lugar de la misa.
Al inicio tenía la sensación de haberme desplazado para nada, pero la
serenidad durante la misa y la alegría de estas mujeres han merecido el viaje.
En África cuando alguien muere anciano, de muerte natural y rodeado de su
descendencia es una fiesta, y este ha sido el caso. Todo lo contrario del
funeral comentado en el otro mensaje.
Para llegar hasta allí hay que atravesar dos pasos de agua, accesibles gracias al trabajo de los alemanes hace más de 100 años. El primero
resulta una trampa cuando llueve fuerte porque la corriente llega con enorme fuerza y porque precisamente esa fuerza se ha llevado bastantes piedras dejando en su lugar agujeros que la población local no se preocupa de rellenar. Ayer no llovió así que ningún problema, tampoco en el segundo
que además de no tener aún agua se conserva en perfecto estado.
En esta época escasean los productos de huerta (sólo hay pepinos) y la fruta, pero para compensar sí tenemos leche porque hay pasto abundante y los rebaños se han acercado. Cada día preparo queso, yogur y requesón. Que aproveche.
En Chad están realizando el censo general de población. Los agentes
censores van casa por casa encuestando al personal. Están bien preparados con
una tablet llena de datos: plano del satélite con las casas que visitar, nombre
del jefe de familia (en nuestro caso yo, la chica que vino a censarnos me tenía
ya fichado) y un montón de preguntas con todas las posibles respuestas (en
nuestro caso, nuestra casa figura como convento). Además, cada agente tiene su
acumulador para recargar la tablet ¡Qué diferencia a censos anteriores en que
iban casa por casa con un cuaderno y un boli, y si se saltaban familias nadie
se iba a enterar! Lo que no cambia es la corrupción: el equipo de cada agente
incluía mochila, botas e impermeable, que no han recibido. El desplazamiento
hasta el lugar del censo corre de su cuenta, así como ir hasta la fuente de
energía para recargar el acumulador (cada dos días algunos tienen que recorrer
20 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, además del tiempo de espera de
la recarga). Son pagados por tres semanas, pero terminar el censo les llevará
bastante más.
Me alegro por el resultado de España en el mundial de fútbol y me alegro
más aún de no estar ahí soportando la euforia exagerada y la saturación
informativa. Yo subrayo sólo un dato: la única selección a la que España no
pudo ganar fue Cabo Verde, que además fue eliminada por la otra selección
finalista.
Hemos terminado el proyecto de ayuda a los ciegos. En nuestra zona hemos podido llevar ayuda a 19 ciegos, de los cuales yo sólo conocía a tres antes del proyecto. Hay más casos, por supuesto, pero el criterio era llegar a los más necesitados, y ciertamente he descubierto situaciones duras. Una de las alegrías es que Paul ha podido casarse.
Las recién casadas están siempre muy
mustias porque han dejado su mundo para desplazarse a otro pueblo en medio de
otra gente que las mira con curiosidad, pero sobre todo su gran preocupación es
la fertilidad, de hecho, se les cambia completamente el semblante con el primer
embarazo.
El ayuntamiento que ha financiado el proyecto de los ciegos nos pedía fotos
y facturas. Aquí en el mundo rural lo de las facturas es algo imposible y las
hemos sustituido por certificados de a quién se ha confiado el dinero y el uso
que se le ha dado porque evidentemente los ciegos por sí solos no pueden
gestionarlo. Algunas de las gestoras de ese dinero han sido mujeres que han
tenido enormes dificultades para firmar los citados certificados. Son muy
diestras con la azada (cuando van a los campos a veces la llevan en equilibrio
sobre la cabeza o colgando del cuello) pero qué mal lo pasan para agarrar un
bolígrafo.
Fui a uno de nuestros pueblos más alejados para bendecir una capilla que la etnia mundang, minoritaria, ha podido reconstruir ocho años después de la guerra en que fue destruida.
Esa guerra necesita una explicación
que siento será larga. Varios pueblos pertenecen a un cantón dominado por los
mundang, pero viven en lugares donde son mayoritarios los musey. El conflicto
se generó en uno de esos pueblos por la posesión de la tierra porque en el
subsuelo se encontró oro que los chinos pagan bien: la rumorología afirma que
hay quien ha llegado a ganar 24 millones (más de 36.500 euros) así que no era
una cuestión baladí (toma palabra difícil, que se note que soy un tío muy
leído). Total, los de las dos etnias se enzarzaron en una pelea que degeneró en
guerra con cuchillos, flechas y sobre todo fuego y que se extendió a los
pueblos limítrofes: donde eran mayoritarios los musey, como en este caso, los
otros tuvieron que huir, y viceversa. Ocho años después algunos mundang, sobre
todo mujeres, están regresando.
Y para terminar, Albertine (es la de la derecha en la foto).
Volviendo a correos, hace unos 30 años «Carteros sin Fronteras» dio a Chad varios vehículos para la distribución del correo. Se les veía circular por la capital y alrededores, y para las largas distancias Correos contrataba a los comerciantes que iban para allá. Pero ahora, con la disminución de las cartas y el caos institucional parece que ya nadie se preocupa en distribuir lo poco que llega.
La primera foto es de Rachel. Viendo su situación desgraciada (pies torcidos y padre demenciado por el alcohol) las misioneras se compadecieron de ella, le dieron estudios y la enseñaron a coser. Un día consiguió una máquina de coser (supongo que con la ayuda de las misioneras) y entre su buen hacer y su buena administración ahora tiene una boutique de moda (es que « tienda » suena menos chic) donde da trabajo a varios jóvenes, dos máquinas de coser, una moto, grandes campos y el granero lleno de cereales que lleva a vender a la capital. Y todo esto siendo una cría a los ojos de la mentalidad local, porque una chavala será llamada mujer al casarse, aunque tenga 10 años, mientras que si sigue soltera, como es el caso de Rachel, aún no se puede considerar mujer.
La otra foto no es de buena calidad porque está hecha a distancia y de noche, momento en que nuestro geco aparece.
Esta foto es del cielo este domingo de camino al lugar donde iba a celebrar la misa.
Por cierto, que justo antes hay que atravesar un río infestado de sanguijuelas. Cuando quise meter el pie aparecieron dos hambrientas. Estaba dándole vueltas a cómo pasar cuando la solución llegó en forma de motos que atravesaron a toda velocidad, agitaron las aguas y así no tuve percance alguno. Mi amigo el geco sí se merece una foto, pero las sanguijuelas no, por supuesto. Además, en la vida ya se encuentran demasiadas de dos patas que viven desangrando al personal…
Sylvie sufre de epilepsia y no puede ir a cultivar los campos de la familia porque se encuentran atravesando un río. Pasa días enteros sola así que se me ocurrió que podía trabajar desbrozando el patio de nuestra casa en la segunda parroquia, lo que hace rápido y bien y además se lleva a casa una pequeña ganancia.
Paul es un abuelete muy simpático. Primer cristiano de su pueblo y alrededores sale de su casa o envía a uno del centenar de sus nietos con una silla para asistir a las celebraciones. Porque Paul es polígamo, viven todavía con él cuatro mujeres y creo que el total de sus hijos llegue a 52. Me dijo la cifra exacta y se me ha olvidado. La mayoría de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos son cristianos con lo que tenemos asegurada la concurrencia.


















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